BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ah, los fantasmas
los idiotas fantasmas
que crecen como anudados
foros en los intestinos,
realzan su ilógico material,
desplazan su anodino anillo,
meticulosamente lluvias caen
y cuerpos se horadan en la superficie
de las cosas, mirad, si no
los instantes en que la vida
se detiene, los gloriosos espectros
deambular con cansancio
por los colegios abandonados
y las miradas posadas sobre los omóplatos
de los profesores ridiculizados
antiguamente por alumnos devastados:
mirad, si no los himnos sumergidos
como barbas entre los apuntes geométricos,
las cartillas deletreadas por agentes mefíticos,
las balas empapadas de aceras y los cartones
obsolescentes.
Yo, yo, ese yo.
©
los idiotas fantasmas
que crecen como anudados
foros en los intestinos,
realzan su ilógico material,
desplazan su anodino anillo,
meticulosamente lluvias caen
y cuerpos se horadan en la superficie
de las cosas, mirad, si no
los instantes en que la vida
se detiene, los gloriosos espectros
deambular con cansancio
por los colegios abandonados
y las miradas posadas sobre los omóplatos
de los profesores ridiculizados
antiguamente por alumnos devastados:
mirad, si no los himnos sumergidos
como barbas entre los apuntes geométricos,
las cartillas deletreadas por agentes mefíticos,
las balas empapadas de aceras y los cartones
obsolescentes.
Yo, yo, ese yo.
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