Vesper
Poeta asiduo al portal
Mirada Ausente
(El enamorado perdido I)
Un violín comenzó a sonar con su dulzura rompiendo el silencio de aquel salón y pronto un laúd se unió a él. Entonaban una bella composición, lenta y suavemente, y las parejas comenzaron a dirigirse hacia el centro para acompañar la música con enamorados pasos. Veía cómo aquellos caballeros y doncellas disfrutaban de aquel arte, sonriendo y lanzando miradas de júbilo a los ojos de quienes tenían en frente.
Yo estaba sentado en las mesas, deseando participar de aquel momento así que comencé a buscar alguna doncella que no hubiera sido invitada aún. Recorría el salón con la mirada cuando mis ojos tropezaron con ella. Allí sentada en un costado del salón, completamente sola, se encontraba la joven más hermosa que conocí. Tanto me impactó que no pude retirar mi mirada de ella, pero la distancia que nos separaba evitaba que mi comportamiento fuera considerado atrevido.
Estaba firme con la espalda recta y la cabeza altiva, pero sin forzar su posición, lo hacía de manera natural y relajada. Su rostro era suave, de tez blanca que contrastaba con un cabello negro como las noches sin luna y sus ojos celestes, como en los días despejados de sol. Sus suaves líneas recorrían su cuerpo de manera perfecta y no encontré en mi mente mujer comparable en su belleza. Poseía un vestido fino, muy soberbio, color blanco adornado con algunas joyas, que acompañaba su figura demostrando que había sido confeccionado sólo para ella. Creí que miraba la pista de baile, así que me dirigí hacia donde se encontraba para invitarla a acompañarme.
Pero cuando me encontraba a unos metros de ella, observé mejor su mirada y la encontré ausente de aquel lugar. Sus ojos de cielo apuntaban hacia las parejas, pero no las veía. Contemplé su rostro por unos instantes y no pude descubrir expresión alguna: su cuerpo estaba allí, pero parecía que su mente viajaba lejos. No sabía cómo actuar, adivinaba que una pena horrible la azotaba en su interior y que tal vez prefería estar sola. Sentí en lo más profundo de mi corazón una punzada de dolor ante aquella escena: aquella joven divina, parecía despojada de su alma. Afortunados los que la hubieran visto sonreír, pero su semblante no demostraba haber sonreído nunca. Me quedé allí parado, debatiendo en mi mente de qué manera podía salvarla de aquel momento, pero la tenía en blanco. Toda la felicidad y valor que poseía hacía sólo unos minutos atrás se habían esfumado.
Di un paso hacia ella, que no parecía consciente de mi presencia todavía, decidido a por lo menos hablarle para recuperarla de aquella ausencia, pero en ese instante la melodía de los instrumentos se detuvo y las parejas aplaudieron a los músicos que habían terminado aquella pieza. Aquel ruido me distrajo y me contuve de continuar. Dudé de lograr algo e indeciso di media vuelta y me encaminé de nuevo a mi asiento. Mientras lo hacía mi mente perturbada se discutía sobre qué hacer: aquella doncella me había enamorado, pero su pena parecía una fuerza que me alejaba... No me sentía más fuerte que ella para enfrentarla. Miré a mi alrededor, todos parecían ignorar su presencia... No podía dejarla allí sola en su melancolía. ¿Pero qué debía hacer? No poseía el valor necesario para esas situaciones, no sabía cómo tratar aquellos problemas. Pero la angustia no me dejaba en paz. Firme en mi decisión me dije “no puedes huir de esto, te has enamorado de aquella joven y debes ser capaz de acompañarla. Vamos.”
Volví sobre mis pasos, mirando el suelo buscando las palabras adecuadas para dedicarle. Cuando llegué en donde se encontraba, levante la mirada pero para mi asombro, su asiento estaba vacío. Mire rápidamente alrededor, ¿a dónde había ido? Sólo habían trascurrido unos instantes. Revisé el salón mil veces, era imposible que se hubiera ido porque la puerta se encontraba del otro extremo, pero sin embargo, no estaba...
Consternado volví una vez más a mi mesa y me quedé el resto de la fiesta pensando en la mirada hermosa y fría de aquella joven. Hasta que todos comenzaron a irse y los imité, no pude ser capaz de percibir lo que acontecía a mi alrededor… Mi cuerpo estaba en salón, pero mi mente viajaba lejos.
Segunda parte: http://www.mundopoesia.com/foros/pr...ballero-enamorado-perdido-ii.html#post3127935
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