MARIO HENAO
Poeta recién llegado
Con la sinceridad que albergan mis labios.
La melancolía con la que te llaman mis ojos.
Con todo el silencio con que te desean mis manos.
Y el frió consuelo, que esconde la muerte
bajo la frágil piel que llevan mis años.
Te veo en profunda locura
te anhelo, como el bohemio a su noche
su sepulcro y su fe.
Tu piel. Traída por el viento
despierta en mi voz, todo el caos del tiempo.
Que regresa a mi lado, trayendo con sigo
dos alas marchitas y azules.
Tus recuerdos los he abandonado
en un punto en el que mi voz, ya no pueda llegar.
Te he observado, tantas veces entre la espalda del ciego
y veo como el cielo maltrata tus senos.
Y tú miseria, silenciosa y perfecta
ahuyenta tu aroma.
y tu sueño, cada vez más frágil
se va apagando.
Y cual ebrio, deja sus lamentos
plasmados en ti.
Se aleja envuelto en el llanto, dejando atrás
su sonrisa.
Se va danzando entre la noche. Y sobre el rio.
Al igual que la luna se esconde
el poeta se duerme.
Con sus versos en mano.
La melancolía con la que te llaman mis ojos.
Con todo el silencio con que te desean mis manos.
Y el frió consuelo, que esconde la muerte
bajo la frágil piel que llevan mis años.
Te veo en profunda locura
te anhelo, como el bohemio a su noche
su sepulcro y su fe.
Tu piel. Traída por el viento
despierta en mi voz, todo el caos del tiempo.
Que regresa a mi lado, trayendo con sigo
dos alas marchitas y azules.
Tus recuerdos los he abandonado
en un punto en el que mi voz, ya no pueda llegar.
Te he observado, tantas veces entre la espalda del ciego
y veo como el cielo maltrata tus senos.
Y tú miseria, silenciosa y perfecta
ahuyenta tu aroma.
y tu sueño, cada vez más frágil
se va apagando.
Y cual ebrio, deja sus lamentos
plasmados en ti.
Se aleja envuelto en el llanto, dejando atrás
su sonrisa.
Se va danzando entre la noche. Y sobre el rio.
Al igual que la luna se esconde
el poeta se duerme.
Con sus versos en mano.
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