urquiza
Poeta adicto al portal
Es tiempo asechando
nuestra mirada, aire puro y verde nuestro
que invaden de pasión las esperanzas.
Aquí, la boca de todos
grita rebeldía
se somete a la historia y juega con ella
sin repetirla ni mirarla
sin siquiera socavar un enojo
por las reliquias de quien es fuego
y las cenizas deja
sin mas ni menos que la muerte.
Abro las puertas al desierto de mis propias palabras
busco sin mediar
la discusión de tu rostro
añejado por el frío
de una ciudad ya casi despierta pero muy dormida
inerte a soportar la derrota
dos, tres, cuatro, diez,
mundos que se construyen con los besos
horas que pasan por las pupilas
del joven caminante del exilio.
nuestra mirada, aire puro y verde nuestro
que invaden de pasión las esperanzas.
Aquí, la boca de todos
grita rebeldía
se somete a la historia y juega con ella
sin repetirla ni mirarla
sin siquiera socavar un enojo
por las reliquias de quien es fuego
y las cenizas deja
sin mas ni menos que la muerte.
Abro las puertas al desierto de mis propias palabras
busco sin mediar
la discusión de tu rostro
añejado por el frío
de una ciudad ya casi despierta pero muy dormida
inerte a soportar la derrota
dos, tres, cuatro, diez,
mundos que se construyen con los besos
horas que pasan por las pupilas
del joven caminante del exilio.