Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
en esta soledad tan alevosa
y la desesperanza los abrase en su
caída a los cuencos de tus manos lívidas
pálidas
frías
y las abras al sentir su paso
y les niegues el abrazo donde ya no
quedan ascuas que los vivifiquen
ni fuerza en las muñecas
ni ganas en las ganas
ni astas en la luna
ni esté dispuesta para ellos la manga
del mago con chistera
o no te plazca abrir la fosa donde está enterrado
el hilo negro con el que se hilan los rosarios
y rueden por el piso virgen de tus pasos
y se escondan a la vera de la acera
y en su rodar alguna piedra los detenga
a beber un poco de agua
a lamerse las heridas
a dolerse de la vida
y después a enterrarse entre la tierra
y con una lágrima algo germine de ella
no lo dudes
lo que brotará con vida nueva
será otro color de tu mirada
junto a mi esperanza.
Due® 09.11.10
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