MIRADAS
Hay miradas que se clavan en el alma,
que sin palabras ns hacen soñar.
Hay miradas que llevamos dentro
y que nos acompañarán toda la vida
pues cuidaron nuestros primeros pasos,
son las miradas tiernas de una madre
o la mirada protectora de un padre.
Esas miradas son como pilares
que nos levantarán en las caídas.
Yo quisiera pensar y creer
que aún para quien es huerfano de padres
habrá siempre esa mirada
de un abuelo, un tío, un hermano,
o tal vez de un extraño,
que amoroso en su mirada les de su mano.
Hay miradas, frías, acusadoras, controladoras
¡que como hacen daño!,
paralizan la razón , y roban la intuición
volviendo frágil a quien las recibe,
son miradas que nunca deberían darse
pero existen a montones.
Hay miradas que como la tuya
incitan a la aventura de vivir,
son miradas llenas de pasión
que besan sin usar los labios.
Hay miradas claras que llenan de luz
a quien vive en las tinieblas,
miradas tiernas, ingenuas, puras
como las que alguna vez tuvieron mis ojos
y hoy las miro en los ojos de mis hijos.
Yo, adicta a las miradas ,
viajo a través de ellas a las almas.
en ellas he aprendido a descifrar
lo poco que se del ser humano.
Yo te empecé mirando
con una mirada travieza
de un juego que nunca había jugado,
y te terminé adorando.
es tu mirada lo último que quiero mirar
¡cuando mis ojos se cierren para siempre!...
Hay miradas que se clavan en el alma,
que sin palabras ns hacen soñar.
Hay miradas que llevamos dentro
y que nos acompañarán toda la vida
pues cuidaron nuestros primeros pasos,
son las miradas tiernas de una madre
o la mirada protectora de un padre.
Esas miradas son como pilares
que nos levantarán en las caídas.
Yo quisiera pensar y creer
que aún para quien es huerfano de padres
habrá siempre esa mirada
de un abuelo, un tío, un hermano,
o tal vez de un extraño,
que amoroso en su mirada les de su mano.
Hay miradas, frías, acusadoras, controladoras
¡que como hacen daño!,
paralizan la razón , y roban la intuición
volviendo frágil a quien las recibe,
son miradas que nunca deberían darse
pero existen a montones.
Hay miradas que como la tuya
incitan a la aventura de vivir,
son miradas llenas de pasión
que besan sin usar los labios.
Hay miradas claras que llenan de luz
a quien vive en las tinieblas,
miradas tiernas, ingenuas, puras
como las que alguna vez tuvieron mis ojos
y hoy las miro en los ojos de mis hijos.
Yo, adicta a las miradas ,
viajo a través de ellas a las almas.
en ellas he aprendido a descifrar
lo poco que se del ser humano.
Yo te empecé mirando
con una mirada travieza
de un juego que nunca había jugado,
y te terminé adorando.
es tu mirada lo último que quiero mirar
¡cuando mis ojos se cierren para siempre!...
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