MIRADAS
Te miro, me miras y no me dices nada,
tu eres de las que gritan con la mirada,
yo de los que hablo con la boca amordazada
de los que mienten más de lo que hablan.
Me miras, te miro y balbuceo mis palabras,
digo que lo siento, y te pregunto si me amas,
tú lloras por amarme y sentirte desgraciada,
por amar una mentira que es lo que me retrata.
Te miro y tu te das la vuelta,
esperando por una vez escuchar una palabra cierta,
intento gritar, pero ni para eso me quedan fuerzas,
“no te vayas”, mis palabras se quedan muertas.
Me miras, antes de salir por esa puerta,
me dices que es lo mejor por mucho que me mienta,
y que sientes que al dejarme es cuando realmente aciertas
y yo, tonto de mí, dejo que mi cabeza asienta.
Sudor en mi frente,
me despierto de repente,
aún con la sensación de perderte,
lo que multiplica mis ganas de verte.
Te miro, me miras y no me dices nada,
tu eres de las que gritan con la mirada,
yo de los que hablo con la boca amordazada
de los que mienten más de lo que hablan.
Me miras, te miro y balbuceo mis palabras,
digo que lo siento, y te pregunto si me amas,
tú lloras por amarme y sentirte desgraciada,
por amar una mentira que es lo que me retrata.
Te miro y tu te das la vuelta,
esperando por una vez escuchar una palabra cierta,
intento gritar, pero ni para eso me quedan fuerzas,
“no te vayas”, mis palabras se quedan muertas.
Me miras, antes de salir por esa puerta,
me dices que es lo mejor por mucho que me mienta,
y que sientes que al dejarme es cuando realmente aciertas
y yo, tonto de mí, dejo que mi cabeza asienta.
Sudor en mi frente,
me despierto de repente,
aún con la sensación de perderte,
lo que multiplica mis ganas de verte.