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Poeta recién llegado
Mírame:
Veo en tus ojos
el fulgor de la confusión
y el suave resplandor de la
esperanza; veo en ellos
la oscuridad de la noche
y la calidez del mediodía
Veo en tus ojos
el fervor del miedo y
un anhelo de alegría
Veo en ellos
sucios espejos
disfraz y desnudez de
tu propio espíritu ;
mortecino resplandor ;
brillo hoy de luna negra:
¿A dónde miras? Infinito
inmenso y sucio abismo
del turbio destino
que en ti suplica;
veo el oscuro pesimismo
de la noche reflejarse
en las tenues farolas
y en el eco invisible del sonido
que lloran tus huellas al dejarte
atrás: tranquila y amargamente
para perderse en la imposible
y triste lejanía del horizonte,
al que das la espalda
caminando
hacía ninguna parte...
Veo en tus ojos
el fulgor de la confusión
y el suave resplandor de la
esperanza; veo en ellos...
la oscuridad de la noche
y la calidez del mediodía
Veo en tus ojos
el fervor del miedo y
un anhelo de alegría
Ojos puros
espejos sinceros
canicas de la inocencia
abandonadas sobre el polvo en
un manto de nostalgia ;
grácil destello soleado
que acaricia la superficie
frágil del mañana: dónde... Oh,
¿¡¿dónde clavaste tu mirada?!?
Al ver quién fuiste preguntando
a todos quién serías y jurando
ambiciones imposibles,
tras todos los sueños
y fugaces alegrías
veo hoy sobre el manto verde
de los parques reflejarse
en las ventanas transparentes
de los edificios y en los ojos alegres
de los niños inocentes el optimismo
recuperado de un nuevo y resplandeciente camino
que se abre hacia el horizonte y, al fin, amanece
en una sabia y gloriosa llamarada de esperanza
dentro de mi mirada.
***
Saludos,
Juan Pablo.
Veo en tus ojos
el fulgor de la confusión
y el suave resplandor de la
esperanza; veo en ellos
la oscuridad de la noche
y la calidez del mediodía
Veo en tus ojos
el fervor del miedo y
un anhelo de alegría
Veo en ellos
sucios espejos
disfraz y desnudez de
tu propio espíritu ;
mortecino resplandor ;
brillo hoy de luna negra:
¿A dónde miras? Infinito
inmenso y sucio abismo
del turbio destino
que en ti suplica;
veo el oscuro pesimismo
de la noche reflejarse
en las tenues farolas
y en el eco invisible del sonido
que lloran tus huellas al dejarte
atrás: tranquila y amargamente
para perderse en la imposible
y triste lejanía del horizonte,
al que das la espalda
caminando
hacía ninguna parte...
Veo en tus ojos
el fulgor de la confusión
y el suave resplandor de la
esperanza; veo en ellos...
la oscuridad de la noche
y la calidez del mediodía
Veo en tus ojos
el fervor del miedo y
un anhelo de alegría
Ojos puros
espejos sinceros
canicas de la inocencia
abandonadas sobre el polvo en
un manto de nostalgia ;
grácil destello soleado
que acaricia la superficie
frágil del mañana: dónde... Oh,
¿¡¿dónde clavaste tu mirada?!?
Al ver quién fuiste preguntando
a todos quién serías y jurando
ambiciones imposibles,
tras todos los sueños
y fugaces alegrías
veo hoy sobre el manto verde
de los parques reflejarse
en las ventanas transparentes
de los edificios y en los ojos alegres
de los niños inocentes el optimismo
recuperado de un nuevo y resplandeciente camino
que se abre hacia el horizonte y, al fin, amanece
en una sabia y gloriosa llamarada de esperanza
dentro de mi mirada.
***
Saludos,
Juan Pablo.