Maroc
Alberto
Mírame, sin mirar, mi hermano mudo,
mírame que nos sobran las palabras,
porque saldrán miradas con las que abras
los candados de sangre de mi nudo.
Dame tu mano y nota como sudo,
mojándote en el sudor con el que labras
la tierra con un son de abracadabras
para sembrar arroz limpio y desnudo.
Seamos la tormenta que levanta
con un muro de palmas y de brazos
el sueño de un futuro que se planta,
tendamos en la vida nuestros lazos
que deben ser la flor de nuestra manta
que cubra nuestros sueños con abrazos.
mírame que nos sobran las palabras,
porque saldrán miradas con las que abras
los candados de sangre de mi nudo.
Dame tu mano y nota como sudo,
mojándote en el sudor con el que labras
la tierra con un son de abracadabras
para sembrar arroz limpio y desnudo.
Seamos la tormenta que levanta
con un muro de palmas y de brazos
el sueño de un futuro que se planta,
tendamos en la vida nuestros lazos
que deben ser la flor de nuestra manta
que cubra nuestros sueños con abrazos.