Enrique Quiroz Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
MIRANDO EL HORIZONTE
Los versos cincelaron los tallos del recuerdo;
dos lágrimas rosadas surfearon las mejillas
y en piel electrizada los poros de mi sueños,
sudaron hielo amargo; la tarde ensombrecía.
¡Despierta corazón a pecho abierto!,
¡No es tarde para amar, la luna inspira!,
el trono del amor está desierto
y el cielo geométrico suspira.
El viento que bendice la playa del silencio,
cesó su arrullo y canto al ver que te perdías.
No sangres sin heridas, la brisa va de nuevo
levando la hojarasca de la melancolía.
¡No encojas corazón!, que el aguacero,
pasó como cascada de arenilla
al verte suspirar frente al espejo,
que el alma de la noche deslucía.
Ni Júpiter perece, ni el sol se hace pequeño;
la faz de los desiertos, silente se perfila
en verdes primaveras que aplacan el invierno,
la vida en sus talluelos rebrota cantarina.
¡No temas corazón, rompe el silencio!,
palpita desde el sol de la sonrisa;
que un nuevo amanecer presagia el cielo,
allende la plegaria se hace brisa
AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
PIURA-PERÚ
18 de septiembre del 2008
SALUDOS. FELICIDADES.
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