jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
cómo se sentiría haber sido feliz
haber amanecido todas las mañanas
con el corazón ansioso por vivir un día más
atravesado por la certidumbre de que todo aquello
que trajeran las horas, sin importar que a veces
causara un poco de dolor o tristeza o te hiciera sentir
ligeramente decepcionado, al final sería
sólo un pequeño punto de sombra casi indiscernible
dentro del amplio y luminoso paisaje circundante;
cómo se sentiría haber podido encontrar el amor
alguien que al mirarte hubiese sido capaz de conmover
hasta el más insignificante átomo en tu corazón
y haberte inspirado la confianza
de que por mucho que las cosas allí fuera
parecieran ir a mal, aun en el peor de los casos
habría una mano que no soltaría la tuya;
cómo se sentiría que al mirar atrás
después de media vida no encontraras a tu espalda
la sombría y apocalíptica visión de un mundo en ruinas
y esa figura fantasmal que se pasea
entre los escombros de una historia que no tuvo
nunca un argumento claro, un rumbo cierto
y cuyo protagonista mantuvo inalterable todo el tiempo
ese aire de desconcierto que descubres aun cada mañana
cuando te miras al espejo y te preguntas
entre la pesada bruma de tu sempiterna resaca
tu sensación de fracaso, tu desolación, tu rabia
¿y ahora qué mierda se supone que he de hacer?
Última edición: