Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando todo sea olvido,
callándose el silencio;
¡repiquen las campanas!
en el sideral bullicio,
yo soltare mis dagas;
con profundo amor;
mirándote, mirándote.
Mundos olvidados dirán que no eres mió,
me vencerá el que quebranto:
llorándote, llorándote.
Llevándote estampado,
en mi alma ya etérea,
cruzare el umbral:
bendiciéndote, bendiciéndote.
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