mirar en todos los ojos del mundo

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa

viví enamorado de sandrine durante dos o tres o cuatro años

tal vez aún estoy enamorado de sandrine
-a pesar del tiempo que ha pasado
y que ella probablemente ya haya muerto
o sea una anciana loca y sin memoria recluida en un asilo-
tan enamorado como esa única vez que la vi
ese único instante cuando ella me preguntó
¿deseas probar el nuevo yoplait sabor fresa?
en aquel pasillo de un supermercado a las afueras de niza
ni siquiera fueron diez segundos
su mirada azul me taladró los ojos
yo cogí el vasito con la muestra de yoplait sabor fresa
en algún lugar dentro de mí algo cambió para siempre
-no hay forma de comprobar esas cosas
pero uno tiene la oscura certidumbre de que ocurren-
me zampé el yogurt y sonreí y dije no me acuerdo qué
y le dije adiós a sandrine y fui por lo que había ido a comprar
-supongo que cerveza y cigarrillos-
nunca volví a verla
pero en aquel super de niza se quedó un pedazo de mi alma
o de mi corazón o como quieran llamarlo
busqué la mirada de sandrine durante décadas
atisbando al interior de un incontable número de ojos de mujeres
nunca la encontré
nunca volví a sentir una mirada igual clavada en mis ojos
busqué entonces una mirada que se pareciera a ésa
mucho años después, cuando ya no pensaba hallar nada
me encontré con la mirada de aurora
no era azul, ni la forma de los ojos era la misma
no tenía la misma expresión ni la misma densidad
ni el misterio ni aquel suave resplandor
pero su vibración cuántica profunda era casi idéntica
a la de aquella lejana mirada mediterránea
en suma me pareció que era un sustituto perfecto
y pensé que ya podría quedarme tranquilo
dar mi búsqueda por terminada
entonces aurora decidió dejarme
ahora he perdido también su mirada que tanto me reconfortó
desde entonces llevo algunos meses tumbado en la cama
y miro el techo y las paredes y pienso
"en algún lugar debe existir otro par de ojos que..."
sin embargo ya no pienso seguir empleando mi vida
en andar buscando miradas por ahí
ya no voy a seguir con este absurdo y estúpido juego
en lo sucesivo sólo habré de mirarle los ojos
a la muerte cuando esa puta venga a llevarme




 
Última edición por un moderador:
no desistas en esperar esa mirada, rara, casi única que produce una eco hondo en tú pecho... después de todo...
la mirada de la muerte la veremos tarde o temprano... no hay que buscarla, la verás tú y la veré yo.
No creo que se trate de buscar si no de esperar, el amor no se busca, no se pide, se inspira...
Sean azules, verdes o cafés no pierdas la esperanza de que existe una persona capaz de inspirarte amor, y que ese amor pueda proyectarse.
Me encantó tu poema! tiene cierta melancolía irónica, y lo siento marcado por el destino... saludos!!
 
era una promotora de ese yoplait o como se llame. Y en vez de comprar el yogur te compraste un billete hacia la muerte. Hacia la puta muerte... ésa que ni siquiera podrá borrar la maravillosa desfachatez de tu poesía. Es una carcajada, un gesto espontáneo, una piedra en el camino y un oasis de filosófico desparpajo.
 

viví enamorado de sandrine durante dos o tres o cuatro años

tal vez aún estoy enamorado de sandrine
-a pesar del tiempo que ha pasado
y que ella probablemente ya haya muerto
o sea una anciana loca y sin memoria recluida en un asilo-
tan enamorado como esa única vez que la vi
ese único instante cuando ella me preguntó
¿deseas probar el nuevo yoplait sabor fresa?
en aquel pasillo de un supermercado a las afueras de niza
ni siquiera fueron diez segundos
su mirada azul me taladró los ojos
yo cogí el vasito con la muestra de yoplait sabor fresa
en algún lugar dentro de mí algo cambió para siempre
-no hay forma de comprobar esas cosas
pero uno tiene la oscura certidumbre de que ocurren-
me zampé el yogurt y sonreí y dije no me acuerdo qué
y le dije adiós a sandrine y fui por lo que había ido a comprar
-supongo que cerveza y cigarrillos-
nunca volví a verla
pero en aquel super de niza se quedó un pedazo de mi alma
o de mi corazón o como quieran llamarlo
busqué la mirada de sandrine durante décadas
atisbando al interior de un incontable número de ojos de mujeres
nunca la encontré
nunca volví a sentir una mirada igual clavada en mis ojos
busqué entonces una mirada que se pareciera a esa
mucho años después, cuando ya no pensaba hallar nada
me encontré con la mirada de aurora
no era azul, ni la forma de los ojos era la misma
no tenía la misma expresión ni la misma densidad
ni el misterio ni aquel suave resplandor
pero su vibración cuántica profunda era casi idéntica
a la de aquella lejana mirada mediterránea
en suma me pareció que era un sustituto perfecto
y pensé que ya podría quedarme tranquilo
dar mi búsqueda por terminada
entonces aurora decidió dejarme
ahora he perdido también su mirada que tanto me reconfortó
desde entonces llevo algunos meses tumbado en la cama
y miro el techo y las paredes y pienso
"en algún lugar debe existir otro par de ojos que..."
sin embargo ya no pienso seguir empleando mi vida
en andar buscando miradas por ahí
ya no voy a seguir con este absurdo y estúpido juego
en lo sucesivo sólo habré de mirarle los ojos
a la muerte cuando esa puta venga a llevarme




Aquí estoy de nuevo. Maravillada. No he regresado sólo por placer. Y es que no tolero que te falte una tilde. Voy a añadirla y de paso se reiterarán mis carcajadas y una lágrima intrépida. Hasta el próximo renglón.
 

viví enamorado de sandrine durante dos o tres o cuatro años

tal vez aún estoy enamorado de sandrine
-a pesar del tiempo que ha pasado
y que ella probablemente ya haya muerto
o sea una anciana loca y sin memoria recluida en un asilo-
tan enamorado como esa única vez que la vi
ese único instante cuando ella me preguntó
¿deseas probar el nuevo yoplait sabor fresa?
en aquel pasillo de un supermercado a las afueras de niza
ni siquiera fueron diez segundos
su mirada azul me taladró los ojos
yo cogí el vasito con la muestra de yoplait sabor fresa
en algún lugar dentro de mí algo cambió para siempre
-no hay forma de comprobar esas cosas
pero uno tiene la oscura certidumbre de que ocurren-
me zampé el yogurt y sonreí y dije no me acuerdo qué
y le dije adiós a sandrine y fui por lo que había ido a comprar
-supongo que cerveza y cigarrillos-
nunca volví a verla
pero en aquel super de niza se quedó un pedazo de mi alma
o de mi corazón o como quieran llamarlo
busqué la mirada de sandrine durante décadas
atisbando al interior de un incontable número de ojos de mujeres
nunca la encontré
nunca volví a sentir una mirada igual clavada en mis ojos
busqué entonces una mirada que se pareciera a ésa
mucho años después, cuando ya no pensaba hallar nada
me encontré con la mirada de aurora
no era azul, ni la forma de los ojos era la misma
no tenía la misma expresión ni la misma densidad
ni el misterio ni aquel suave resplandor
pero su vibración cuántica profunda era casi idéntica
a la de aquella lejana mirada mediterránea
en suma me pareció que era un sustituto perfecto
y pensé que ya podría quedarme tranquilo
dar mi búsqueda por terminada
entonces aurora decidió dejarme
ahora he perdido también su mirada que tanto me reconfortó
desde entonces llevo algunos meses tumbado en la cama
y miro el techo y las paredes y pienso
"en algún lugar debe existir otro par de ojos que..."
sin embargo ya no pienso seguir empleando mi vida
en andar buscando miradas por ahí
ya no voy a seguir con este absurdo y estúpido juego
en lo sucesivo sólo habré de mirarle los ojos
a la muerte cuando esa puta venga a llevarme






El relato es hermoso
aunque el final parezca bastante gris,
está descrito de manera muy pulcra
y atrapa la atención.

Es la primera vez que me cruzo con tus letras
pero ha sido una visita placentera,
una grata sorpresa.

¡Un abrazo y siga escribiendo!


 

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