edwinpaul
Poeta fiel al portal
Mirarte es mi delirio.
Tengo la mirada cansada de tanto mirarte,
te miro despierto...
y casi siempre cuando estoy dormido.
Creo que tus ojos se perdieron con el apasionado frío,
donde una vez nuestras almas enamoradas...
sucumbieron en su delirio.
Cuando creo que no te miro
es cuando más te miro,
no despierto sin tu sudor en mi piel,
ni duermo, si no he besado tus caminos.
Te veo en mi sueño de chiquillo,
en las llanuras verdes de olivo.
Mi mirada te busca aunque por dentro estés siempre presente,
mi rostro se humedece
de pena por no tener tu corazón cerca al mío.
Te miro en el puente que me hace cruzar el río,
mirarte por siempre es mi castigo
por intentar dejar de quererte
aunque se...
que mi alma nunca lo ha conseguido.
Por qué, cuando creo que no te miro
es cuando más te miro.
Creo que te veo poco,
pero tengo mis ojos ya cotidianos a tu belleza,
tengo mis labios
que entre sueño y sueño
te besa, y te besa.
Tengo mi voz inacabable de pronunciar tu nombre,
dormido como niño
soñándote como hombre.
Sueño que alcanzo a seducirte,
de día, desde la luz del alba,
y de noche
hasta la madrugada.
¿Es mi mirada la qué mira tu mirada?,
o son tus almendrados ojos
que atraviesan mi alma
como espada afilada.
Sé que te veo poco,
pero tu voz siempre escucho,
eres mi cielo
porque sin verte, te miro mucho.
Tengo la mirada cansada de tanto mirarte,
te miro despierto...
y casi siempre cuando estoy dormido.
Creo que tus ojos se perdieron con el apasionado frío,
donde una vez nuestras almas enamoradas...
sucumbieron en su delirio.
Cuando creo que no te miro
es cuando más te miro,
no despierto sin tu sudor en mi piel,
ni duermo, si no he besado tus caminos.
Te veo en mi sueño de chiquillo,
en las llanuras verdes de olivo.
Mi mirada te busca aunque por dentro estés siempre presente,
mi rostro se humedece
de pena por no tener tu corazón cerca al mío.
Te miro en el puente que me hace cruzar el río,
mirarte por siempre es mi castigo
por intentar dejar de quererte
aunque se...
que mi alma nunca lo ha conseguido.
Por qué, cuando creo que no te miro
es cuando más te miro.
Creo que te veo poco,
pero tengo mis ojos ya cotidianos a tu belleza,
tengo mis labios
que entre sueño y sueño
te besa, y te besa.
Tengo mi voz inacabable de pronunciar tu nombre,
dormido como niño
soñándote como hombre.
Sueño que alcanzo a seducirte,
de día, desde la luz del alba,
y de noche
hasta la madrugada.
¿Es mi mirada la qué mira tu mirada?,
o son tus almendrados ojos
que atraviesan mi alma
como espada afilada.
Sé que te veo poco,
pero tu voz siempre escucho,
eres mi cielo
porque sin verte, te miro mucho.
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