Elisalle
Poetisa
MÍRATE...
Dejo de ser el perro que brinca en tus orillas
antes que la ignominia haga zancadillas
en el intento de alejarme del espectro
que yo amo, que aún eres tú.
No conozco ni un ser humano,
aunque sé que debe haberlo,
no creo ser la única que se aferra a lo vano
y que en ti está bien representado.
No, no debo ser la única…
Mírate la cara, amor mío,
observa el espanto de tus mañana frías
en un clima tan caliente ¡qué ironía!
Te arropaste en lo gélido del mío
y reíste y lloraste porque todo lo que buscabas
estuvo en mi ser amanecido.
Hoy desconozco al hombre que habitó
en la intimidad de la extranjera cortesana
en un Noviembre reciente y tan extraño
y mi arcano no tuvo reparos en unir
lo dulce con lo amargo.
Hoy elijo orbitar en lo más lejano de tu mundo
y escapo por la puerta más cercana
para no acordarme ni un día
de aquel día...
Hoy escribí el último te quiero como Epitafio
en un entierro.
Exorciso de mi mente y sin escarnio,
en el justo momento que decido volver a vivir.
Dejo de ser la inerte vasalla obnubilada por tus ojos
y ausente en un mundo clandestino
de un amor consciente.
Te amo hasta que el tiempo haga el milagro
de succionarte de mi mente,
aunque deba saberte siempre en mi ambiente.
De nada me arrepiento, ni un rato de adorarte
pero reconozco que es punto aparte y final.
Lo mismo te condeno a mirarme siempre de lejos;
a admirarme porque de eso no estarás ajeno
Perdona cariño, te devuelvo tu espejo
-Mírate-
Dejo de ser el perro que brinca en tus orillas
antes que la ignominia haga zancadillas
en el intento de alejarme del espectro
que yo amo, que aún eres tú.
No conozco ni un ser humano,
aunque sé que debe haberlo,
no creo ser la única que se aferra a lo vano
y que en ti está bien representado.
No, no debo ser la única…
Mírate la cara, amor mío,
observa el espanto de tus mañana frías
en un clima tan caliente ¡qué ironía!
Te arropaste en lo gélido del mío
y reíste y lloraste porque todo lo que buscabas
estuvo en mi ser amanecido.
Hoy desconozco al hombre que habitó
en la intimidad de la extranjera cortesana
en un Noviembre reciente y tan extraño
y mi arcano no tuvo reparos en unir
lo dulce con lo amargo.
Hoy elijo orbitar en lo más lejano de tu mundo
y escapo por la puerta más cercana
para no acordarme ni un día
de aquel día...
Hoy escribí el último te quiero como Epitafio
en un entierro.
Exorciso de mi mente y sin escarnio,
en el justo momento que decido volver a vivir.
Dejo de ser la inerte vasalla obnubilada por tus ojos
y ausente en un mundo clandestino
de un amor consciente.
Te amo hasta que el tiempo haga el milagro
de succionarte de mi mente,
aunque deba saberte siempre en mi ambiente.
De nada me arrepiento, ni un rato de adorarte
pero reconozco que es punto aparte y final.
Lo mismo te condeno a mirarme siempre de lejos;
a admirarme porque de eso no estarás ajeno
Perdona cariño, te devuelvo tu espejo
-Mírate-
Margarita
29/11/2013
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