Luz de duras sortijas de acero
hielan las carnes del mar.
El oso cuelga de los cielos
con su rabo de faroles de cal.
De noches airadas y gemidos cálidos
mis alforjas se han de llenar;
los bueyes que cargan mis sueños
besan la orilla al andar.
Hay una garra asomada
tras la luna de celofán,
una playa de harina clara
y una montaña de alquitran.
Mis desvelos de tantas noches
se mezclan en un son de afilar,
cuchillos y machetes alados
que respiran rotos de metal.
¡Oh, vientos oxidados,
olas cansadas de volar!
Cuando os deshaceis en la arena
vuestra alma siempre vuelve a nadar.
hielan las carnes del mar.
El oso cuelga de los cielos
con su rabo de faroles de cal.
De noches airadas y gemidos cálidos
mis alforjas se han de llenar;
los bueyes que cargan mis sueños
besan la orilla al andar.
Hay una garra asomada
tras la luna de celofán,
una playa de harina clara
y una montaña de alquitran.
Mis desvelos de tantas noches
se mezclan en un son de afilar,
cuchillos y machetes alados
que respiran rotos de metal.
¡Oh, vientos oxidados,
olas cansadas de volar!
Cuando os deshaceis en la arena
vuestra alma siempre vuelve a nadar.