Tus cuitas son la voz que me reclama
el sueño que en mis noches te revela,
y escribe los impulsos de mi alma,
que busca el abrazo de la calma
Si tus dedos no me tocan, no me olvidan,
van trazando en el aire tu latido,
y en cada verso mío tú anidas,
mi musa, mi deseo, mi sentido.
Vuelve a mí con tus versos al bajel
y tu canto nos abrace otra vez
como manos que acarician nuestra piel
Eres fuego, eres calma, eres miel,
la palabra que mi voz quiere ser.
Y aunque el tiempo nos mida en distancias,
mi corazón no entiende la espera,
te pienso y florece en fragancia
la pasión que tu verso libera.
Tu ya sabes mis caminos en las olas
Tu conoces mis ansias, amor mío,
más ahora mi canto te responde:
si el verso es la sangre que nos une,
de tu voz mi vida se compone.
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