Arvizu Lilia
Poeta recién llegado
Mis Dedos
Te dije que me marcho. . .
pero pídeme que me quede;
¡fue un impulso!
pero pídeme que me quede;
¡fue un impulso!
No dejes
que la tinta se apresure
a sellar la puerta.
que la tinta se apresure
a sellar la puerta.
Frontera impenetrable de palabras
que no acepta
pasaporte de regreso;
puente de leño incinerado,
a tu ternura. . .
que no acepta
pasaporte de regreso;
puente de leño incinerado,
a tu ternura. . .
Si fueron mis dedos
que tocados de otra piel
hirvieron locos.
que tocados de otra piel
hirvieron locos.
Dedos rebeldes,
dedos ciegos,
dedos carentes de pudor,
dedos sin cielo.
dedos ciegos,
dedos carentes de pudor,
dedos sin cielo.
Se escapan de mis manos
clandestinos;
redactan esa carta
asesinos,
pintándote palabras
que no siento,
que tajan tu pulso acelerado,
pulso sangrante,
pulso malherido
y aún caído,
siempre amante.
clandestinos;
redactan esa carta
asesinos,
pintándote palabras
que no siento,
que tajan tu pulso acelerado,
pulso sangrante,
pulso malherido
y aún caído,
siempre amante.
Pídeme que me quede,
no dejes que la tinta en las palabras
erija una muralla entre tú y yo.
no dejes que la tinta en las palabras
erija una muralla entre tú y yo.
Tómame de nuevo, amor,
sólo soy tuya,
y si lo quieres. . .
por ti, amor,
me cortaré los dedos.
sólo soy tuya,
y si lo quieres. . .
por ti, amor,
me cortaré los dedos.
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