ALYA
Poeta fiel al portal
Mis dedos.
Mis dedos,
soldados diligentes de mis manos,
cómplices inocentes de mis ganas,
misiones van cumpliendo día a día:
mis pulgares han hurgado por tu cuello,
pirámide imponente ante mis ojos.
Mis índices recorren tu espalda y tu pecho,
traviesos, inquietos,
se asustan, se rebelan,
a veces quieren ir por más y los detengo.
Mis meñiques como niños juguetean a su antojo,
bordean la insondable muralla de tus costillas,
en busca de la risa,
cosquillas, tras cosquillas.
Te seduce la ternura de estos meñiques
y tu boca sobornada
se desnuda a borbotones sobre mi cara,
entonces la risa trae el beso,
el beso trae las ganas,
las ganas las caricias
y cualquier rincón es cama.
Mis anulares te consienten,
coquetos, recorren la curva de tu boca,
la atrapan con codicia bondadosa
hasta llevarla a mi boca
que te aguarda
con la lujuria plena de mujer enamorada.
Mis dedos corazón siempre van al frente,
abriéndose paso, se insertan en ti,
en tus bondades,
compañeros sutiles de la ternura
han recorrido tus senderos,
inconsultos han depositado en tu pecho
la impronta de mi cuerpo.
Ambiciosos pretenden colonizar tus espacios
y allá donde nadie ha llegado,
levantan banderas,
imponen religiones
y con sapiencia carnal
te declaran tierra de mis manos,
en ti depositan la lengua que hablará tu cuerpo,
la misma que desde siempre habla el mío.
Mis dedos,
soldados diligentes de mis manos,
cómplices inocentes de mis ganas,
misiones van cumpliendo día a día:
mis pulgares han hurgado por tu cuello,
pirámide imponente ante mis ojos.
Mis índices recorren tu espalda y tu pecho,
traviesos, inquietos,
se asustan, se rebelan,
a veces quieren ir por más y los detengo.
Mis meñiques como niños juguetean a su antojo,
bordean la insondable muralla de tus costillas,
en busca de la risa,
cosquillas, tras cosquillas.
Te seduce la ternura de estos meñiques
y tu boca sobornada
se desnuda a borbotones sobre mi cara,
entonces la risa trae el beso,
el beso trae las ganas,
las ganas las caricias
y cualquier rincón es cama.
Mis anulares te consienten,
coquetos, recorren la curva de tu boca,
la atrapan con codicia bondadosa
hasta llevarla a mi boca
que te aguarda
con la lujuria plena de mujer enamorada.
Mis dedos corazón siempre van al frente,
abriéndose paso, se insertan en ti,
en tus bondades,
compañeros sutiles de la ternura
han recorrido tus senderos,
inconsultos han depositado en tu pecho
la impronta de mi cuerpo.
Ambiciosos pretenden colonizar tus espacios
y allá donde nadie ha llegado,
levantan banderas,
imponen religiones
y con sapiencia carnal
te declaran tierra de mis manos,
en ti depositan la lengua que hablará tu cuerpo,
la misma que desde siempre habla el mío.
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