Orlan
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mis delirios de infelicidad,
lastimosamente contagiosos,
tan poderosos, que sólo uno
puede cambiar el curso
de una secuencia creciente de alegrías.
Tan solo uno
que tome posesión de mi ánimo;
una angustia solamente
para hacerme propenso y borrar sonrisas,
en quienes mi vida visitan.
Durante los sueños,
esos pasajes de una vida
a ojos no abiertos,
tienden a verse perturbados
por el tóxico imaginar
que alberga la desesperanza,
Causando así un despertar oscuro,
y en ocasiones dominante;
manchando de lugar en lugar,
alejando de amigo en amigo,
Atenuando al poder del amor.
El viaje por esos momentos
alegres de mi vida,
se hace urgente,
para de la infelicidad deshacerme,
y pleno a tu lado verme.
lastimosamente contagiosos,
tan poderosos, que sólo uno
puede cambiar el curso
de una secuencia creciente de alegrías.
Tan solo uno
que tome posesión de mi ánimo;
una angustia solamente
para hacerme propenso y borrar sonrisas,
en quienes mi vida visitan.
Durante los sueños,
esos pasajes de una vida
a ojos no abiertos,
tienden a verse perturbados
por el tóxico imaginar
que alberga la desesperanza,
Causando así un despertar oscuro,
y en ocasiones dominante;
manchando de lugar en lugar,
alejando de amigo en amigo,
Atenuando al poder del amor.
El viaje por esos momentos
alegres de mi vida,
se hace urgente,
para de la infelicidad deshacerme,
y pleno a tu lado verme.
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