Mis exabruptos y los tuyos.-

Isaías Súvel

Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
MIS EXABRUPTOS Y LOS TUYOS
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Te dije
que no quería verte,
que hay espacio amplio
libre y suficiente,
para que nuestra pugna pudiera,
cultivar sus raíces duras,
infranqueables pero febles
su saña, sus pestes,
su instinto avasallador,
ese apetito de sierpe.

Y que hay una entrada grande,
un atrio dispuesto,
y presente
un compartimento de olvido,
de rencor, de desamor,
... de odio que vive
venganza viviente;

Y así nuestros corazones
heridos de tardes,
de vuelos sin nidos
puedan cicatrizar sus llagas,
en otras gentes,
en otras aguas diferentes,
en otra piel marrón,
en otras vertientes.

Te dije que estoy harto del dolor,
de cándidos tiempos
como infantes volantines,
de nuestros infantes labios
de dorados violines,
de clásicos,
de románticos candores,
que son ya por tu juego
sonrisas viles
distancias dolientes.

Victrolas de salones,
Esotérico dejavu,
Olvidados calcetines de esos tiempos
Nostálgicos bemoles,
y rubor de adolescentes.

Te dije que te odiaba de pasión,
pues tu juego me dolió

Te dije

que en lo posible
hipotecaras tu figura,
que aplacaras armaduras,
que miraras con unción,
como paz de una Iglesia
como piedad urgente,

Te dije que es necesario entendernos,
que el amor no es solo el vernos,
que la pus la seca el tiempo,
... mas es un tiempo y no dos,
tu tiempo, mi tiempo
en éste árido tiempo
… Te dije tantas cosas suavemente.


Pero el exabrupto tuyo,
es arrancarnos por siempre
el corazón que nos late
es quitarme de los ojos,
nuestra luz de nuestro sol,
el farol de nuestra dicha,
el placer de nuestra mente;
que es la pasión que nos une
y no la enciende otro amor
y no la apaga la muerte.


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Última edición:
MIS EXABRUPTOS
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Te dije que no quería verte,
que hay espacio amplio y suficiente,
para que nuestra pugna pudiera,
cultivar sus raíces febles,
su saña, sus pestes,
su instinto avasallador,
ese apetito de sierpe.
Y que hay una entrada grande,
un atrio,
un compartimento de olvido,
de rencor, de desamor,
…de odio viviente;
para que tu corazón herido,
pueda cicatrizar sus llagas,
en otras gentes,
en otras aguas diferentes,
en otra piel marrón,
en otras vertientes.
Te dije que estoy harto del candor,
en éste tiempo de volantines,
de dorados violines,
de clásico, de romántico rubor,
de sonrisas viles
de recuerdos dolientes.
De victrolas de salones,
de esotérico dejavu,
de olvidados calcetines,
de nostálgicos bemoles,
y de terror de adolescentes.
Te dije que te odiaba con pasión,

que en lo posible hipotecaras tu figura,
que aplacaras armaduras,
que miraras con unción,
que tuvieras paz urgente,
Te dije que es necesario entendernos,
que el amor no es solo el vernos,
que la pus la seca el tiempo,
...mas es un tiempo y no dos,
un tiempo de celo ardiente.
…Te dije tantas cosas suavemente.


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Pero el exabrupto tuyo,
es quitarme de los ojos,
esa luz de nuestro sol,
el farol de nuestra dicha,
el placer de nuestra mente;
que es la pasión que nos une
y no la apaga otro amor
y no la enciende la muerte.


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El que esté libre de exabruptos que tire la primera piedra. Me gustó amigo Isaías. Un abrazo. Paco.
 

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