PALMARCHICO
Poeta fiel al portal
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Al llegar la noche, me abrazaba el miedo,
se recostaba en mi lecho y perjuraba ser fiel compañero,
él mismo me decía, que debajo de la cama. . . . . . . .
me acechaba el duende verde y mi calma se esfumaba.
El silencio se empautaba con un ejército de sombras,
con sus uñas arañaban tramo a tramo mi espalda,
pero sabía que tras la puerta mi heroe se encontraba,
erá mi padre y mis temores sabiamente siempre curaba.
Pero el destino me lo quitó, dejando huérfano mi miedo,
bajo la puerta mis ojos, no lograron ver otra vez su reflejo,
aunque en noches de luna llena, distinguía detrás de ella,
aquel mismo resplandor, que se entrevera por mi ventana.
Cierta noche la vida, mala broma me jugaba,
podría jurar que estaba en aquella remota alcoba
y que aquel enano verde sin temores se asomaba,
su cara mostraba, una pronunciada risa macabra.
Vino el despertar y para consuelo de mis sobresaltos,
en la profundidad de su sueño; mi hijo....... me abrazaba.
José Estrada (C)(PPT)[/center:3c9697d5be]
Al llegar la noche, me abrazaba el miedo,
se recostaba en mi lecho y perjuraba ser fiel compañero,
él mismo me decía, que debajo de la cama. . . . . . . .
me acechaba el duende verde y mi calma se esfumaba.
El silencio se empautaba con un ejército de sombras,
con sus uñas arañaban tramo a tramo mi espalda,
pero sabía que tras la puerta mi heroe se encontraba,
erá mi padre y mis temores sabiamente siempre curaba.
Pero el destino me lo quitó, dejando huérfano mi miedo,
bajo la puerta mis ojos, no lograron ver otra vez su reflejo,
aunque en noches de luna llena, distinguía detrás de ella,
aquel mismo resplandor, que se entrevera por mi ventana.
Cierta noche la vida, mala broma me jugaba,
podría jurar que estaba en aquella remota alcoba
y que aquel enano verde sin temores se asomaba,
su cara mostraba, una pronunciada risa macabra.
Vino el despertar y para consuelo de mis sobresaltos,
en la profundidad de su sueño; mi hijo....... me abrazaba.
José Estrada (C)(PPT)[/center:3c9697d5be]