Ricardo Llamosas
Poeta recién llegado
A vosotros míos
niños buenos llegasteis,
los seres mas queridos
del azar mas amigable.
Juro rendiros mis venas,
en ellas toda la sangre
por si necesitaseis beberla
ante la sed mas salvaje.
Y con vuestros ojos del mundo
saboreareis el aroma de raza,
legándoosla con orgullo
por si os hiciese falta.
Es la facilidad de amaros
bajo consecuencia de padre,
hasta el dolor si acaso
incuestionable.
Me sobrevendrá la muerte,
amadísimos hijos,
y prometo mirarla de frente
como a los versos de un libro.
Pero no me iré nunca
ni padeceréis la ausencia,
pues lleváis impresa la ruta
mejorando mi genética.
niños buenos llegasteis,
los seres mas queridos
del azar mas amigable.
Juro rendiros mis venas,
en ellas toda la sangre
por si necesitaseis beberla
ante la sed mas salvaje.
Y con vuestros ojos del mundo
saboreareis el aroma de raza,
legándoosla con orgullo
por si os hiciese falta.
Es la facilidad de amaros
bajo consecuencia de padre,
hasta el dolor si acaso
incuestionable.
Me sobrevendrá la muerte,
amadísimos hijos,
y prometo mirarla de frente
como a los versos de un libro.
Pero no me iré nunca
ni padeceréis la ausencia,
pues lleváis impresa la ruta
mejorando mi genética.