Mis manos, mis manos te buscan
en la penumbra de la noche
y deslizan sus dedos codiciosos
por la forma de tu cuerpo etéreo.
Mis manos, mis manos se soltaron
y las cadenas rompieron
de la esclavitud que las aprisionaba
en un frío infierno.
Mis manos, mis manos se hielan
y sus dedos tiritan
pues otra noche, mi cama
vacía, se llena de sueños.
Mis manos, mis manos dibujan
un rostro en las sombras,
pero mis manos no llegan
para poder tocarlo.
Mis manos, mis manos atentas
alzan su vuelo
hacía la esperanza
de un nuevo comienzo.
Mis manos, mis manos se posan
sobre la sombra de tu cuerpo
y sus dedos desnudos
acarician lo que soñaron hace tiempo.
Mis manos, mis manos nerviosas recorren
la imagen que sobre mi cama reposa
y sus dedos tímidos como capullos de rosa,
cerrarse quieren, sobre una ilusión
que se desvanece como la fantasía
de una noche de cuento.
Mi amor, mi deseo, mi esperanza,
mis manos te ruegan pues contigo sueñan
mis manos sin fuerzas ya no sienten,
pues la locura me asola
con fantasmas de tu cuerpo
y en las noches ya no duermo
pues mis manos han perdido
el tacto deseado de tu piel
y mi cama, solitaria me resulta
si tú no estás en ella,
para jugar juntos, a amar y ser amado.
Mis manos, mis manos te desean,
pero algo les impide
poder tocarte, para poder amarte.
en la penumbra de la noche
y deslizan sus dedos codiciosos
por la forma de tu cuerpo etéreo.
Mis manos, mis manos se soltaron
y las cadenas rompieron
de la esclavitud que las aprisionaba
en un frío infierno.
Mis manos, mis manos se hielan
y sus dedos tiritan
pues otra noche, mi cama
vacía, se llena de sueños.
Mis manos, mis manos dibujan
un rostro en las sombras,
pero mis manos no llegan
para poder tocarlo.
Mis manos, mis manos atentas
alzan su vuelo
hacía la esperanza
de un nuevo comienzo.
Mis manos, mis manos se posan
sobre la sombra de tu cuerpo
y sus dedos desnudos
acarician lo que soñaron hace tiempo.
Mis manos, mis manos nerviosas recorren
la imagen que sobre mi cama reposa
y sus dedos tímidos como capullos de rosa,
cerrarse quieren, sobre una ilusión
que se desvanece como la fantasía
de una noche de cuento.
Mi amor, mi deseo, mi esperanza,
mis manos te ruegan pues contigo sueñan
mis manos sin fuerzas ya no sienten,
pues la locura me asola
con fantasmas de tu cuerpo
y en las noches ya no duermo
pues mis manos han perdido
el tacto deseado de tu piel
y mi cama, solitaria me resulta
si tú no estás en ella,
para jugar juntos, a amar y ser amado.
Mis manos, mis manos te desean,
pero algo les impide
poder tocarte, para poder amarte.