dimas claudio
Dimas Claudio
Entre mis manos, hay un espacio, frío y vacío.
Es ese invierno, páramo helado, que da tu ausencia.
Es ese cielo que quedo muerto, ciego de estrellas.
Es un desierto solo sembrado de flores negras.
Guardan mis manos entre sus dedos, mi vida entera.
Algún recuerdo, de aquellas manos, que me quisieran.
Algún rescoldo, casi apagado, de tu tibieza.
Algún Te Quiero, dicho en susurros, junto a mi pena.
Mis torpes manos, en su inocencia, sueñan con ella.
Sueñan que vuelven, esos paseos por la vereda.
Sueñan que vuelan en el contorno de tu silueta.
Sueñan delirios, mis pobres manos, tan solo sueñan.
Tal vez mañana, a la luz del sol, cuando amanezca.
Con otras manos puedan volver de su tristeza.
Con otras manos llenas de luz y de promesas.
Pero esta noche, mis pobres manos ¡Ay, lloran por ella!
Dimas
Es ese invierno, páramo helado, que da tu ausencia.
Es ese cielo que quedo muerto, ciego de estrellas.
Es un desierto solo sembrado de flores negras.
Guardan mis manos entre sus dedos, mi vida entera.
Algún recuerdo, de aquellas manos, que me quisieran.
Algún rescoldo, casi apagado, de tu tibieza.
Algún Te Quiero, dicho en susurros, junto a mi pena.
Mis torpes manos, en su inocencia, sueñan con ella.
Sueñan que vuelven, esos paseos por la vereda.
Sueñan que vuelan en el contorno de tu silueta.
Sueñan delirios, mis pobres manos, tan solo sueñan.
Tal vez mañana, a la luz del sol, cuando amanezca.
Con otras manos puedan volver de su tristeza.
Con otras manos llenas de luz y de promesas.
Pero esta noche, mis pobres manos ¡Ay, lloran por ella!
Dimas