Porque tu sonrisa me inspira.
Porque tus ojos me miran.
Porque tu voz me domina
como nunca pensé.
Porque todavía no sé
cómo entraste a mi vida
para arrebatármela
y quedártela después.
Porque tu mano en la mía
habla más que las palabras.
Porque tus labios ensayan
sobre mí, su senda divina.
Porque nadie adivina
como tú, lo que yo pienso.
Porque esto es el comienzo
de una delirante cordura.
Porque mis manos componen
un poema en tu cintura,
Y en mi mente, tu figura
se transforma en un verso.
Porque me gustas.
Porque te quiero.
Por eso.
Porque tus ojos me miran.
Porque tu voz me domina
como nunca pensé.
Porque todavía no sé
cómo entraste a mi vida
para arrebatármela
y quedártela después.
Porque tu mano en la mía
habla más que las palabras.
Porque tus labios ensayan
sobre mí, su senda divina.
Porque nadie adivina
como tú, lo que yo pienso.
Porque esto es el comienzo
de una delirante cordura.
Porque mis manos componen
un poema en tu cintura,
Y en mi mente, tu figura
se transforma en un verso.
Porque me gustas.
Porque te quiero.
Por eso.