Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Arrastro en la conciencia, hierros,
que no me dejan caminar,
las sentencias dictadas sentado en mi trono,
hoy se vuelven contra mí.
Al caminar las distingo en mi silencio,
las reconozco en estos muros temporales,
en este cuarto lleno de errores,
en mi maleta desconcertada,
en una esquina de la sala.
Acariciar las sombras,
cuando te echo de menos,
llanto taurino,
tímido y brutal,
se devuelven mis sentencias,
llueven todas mis palabras,
y tu cara desconcertada aparece como mi maleta,
en una esquina de esta sala.
Sin entender nada,
conteniendo todo lo que acumula el dolor.
Conteniendo mi rabia,
y mis razones develadas.
Trato de comprender esta noche,
justificando mis propias lágrimas,
queriendo escapar del cuarto de hotel,
por la ventana que ahora es mi único solar.
Más allá de esta ventana esta tú,
aquí dentro soy juzgado por mis propias sentencias,
y los hierros en mi conciencia,
no me dejan caminar.