Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
De tanto dejarme caer, me levanté del vacío de mis sinsueños
y descubrí que el cielo se olvida de los que perdimos el miedo a volar.
De tanto quererme arrastrar al filo de mis sinmiedos,
creí que quería seguir viviendo como si en la vida se pudiera soñar.
De tanto sentirme morir, dándole la espalda a mis sinalientos,
. una noche me empujó un aire de lluvia y aprendí a aprender a llorar.
De tanto mirarme la mirada en el dormitorio de mis sinespejos,
descubrí que siempre tuve en las venas el destino olvidado para poderte encontrar.
De tanto acariciarme, acaricié lo invisible de tu sincuerpo,
y de tanto besarte, se me agobió la madrugada de tanto besar.
De tanto reírte, se te desnudó la sonrisa jugando a sinquerernos
y aquel día, de tanto mirarte, se calzaron de gafas las estrellas para no pestañear.
y descubrí que el cielo se olvida de los que perdimos el miedo a volar.
De tanto quererme arrastrar al filo de mis sinmiedos,
creí que quería seguir viviendo como si en la vida se pudiera soñar.
De tanto sentirme morir, dándole la espalda a mis sinalientos,
. una noche me empujó un aire de lluvia y aprendí a aprender a llorar.
De tanto mirarme la mirada en el dormitorio de mis sinespejos,
descubrí que siempre tuve en las venas el destino olvidado para poderte encontrar.
De tanto acariciarme, acaricié lo invisible de tu sincuerpo,
y de tanto besarte, se me agobió la madrugada de tanto besar.
De tanto reírte, se te desnudó la sonrisa jugando a sinquerernos
y aquel día, de tanto mirarte, se calzaron de gafas las estrellas para no pestañear.