Luis Libra
Atención: poeta en obras
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Hoy quisiera escribirte mis versos más sabrosos
esos que saben a golosina de hueso del mercadona
esos que huelen a la hierba que era tu colchón al cielo
entre los corzos y tu ganado amigo
regalarte una caricia como una galaxia de larga.
Yo quise romper tu vil dolor en mil espumas
y quisiera explicarte porqué ahora esta canción
jodidamente triste
me recuerda a tus ojos de bondad sin medida
y muerde los míos como cuando los otoños
abren sus primeras heridas terrestres.
Siento mío tu último aullido
y hoy yo ladro enrabietado este vacío de febrero sin estrellas
Ahora, mi amiga, vuelve a correr por cada campo
con tus patas de cristal
y tu torso de señora mastín y luna.
Hoy la manada va de negro
ya no duele y ya amaneció, querida Lisa
pero a esta, tu casa, hoy le nacieron grillos sin alas
y escuecen de silencio y de holgura
en todo el centro del pecho las paredes
y ese viejo y desmembrado sofá
que no olvidará tu lengua inquieta,
tus graciosos ronquidos ni tu forma.
En fin, por todas esas cosas que sabemos los niños grandes
sobre el amor y la fidelidad a prueba de balas
Siempre en nuestro corazón, Lisa.
_______
A Lisa
(Febrero 2016)
Hoy quisiera escribirte mis versos más sabrosos
esos que saben a golosina de hueso del mercadona
esos que huelen a la hierba que era tu colchón al cielo
entre los corzos y tu ganado amigo
regalarte una caricia como una galaxia de larga.
Yo quise romper tu vil dolor en mil espumas
y quisiera explicarte porqué ahora esta canción
jodidamente triste
me recuerda a tus ojos de bondad sin medida
y muerde los míos como cuando los otoños
abren sus primeras heridas terrestres.
Siento mío tu último aullido
y hoy yo ladro enrabietado este vacío de febrero sin estrellas
Ahora, mi amiga, vuelve a correr por cada campo
con tus patas de cristal
y tu torso de señora mastín y luna.
Hoy la manada va de negro
ya no duele y ya amaneció, querida Lisa
pero a esta, tu casa, hoy le nacieron grillos sin alas
y escuecen de silencio y de holgura
en todo el centro del pecho las paredes
y ese viejo y desmembrado sofá
que no olvidará tu lengua inquieta,
tus graciosos ronquidos ni tu forma.
En fin, por todas esas cosas que sabemos los niños grandes
sobre el amor y la fidelidad a prueba de balas
Siempre en nuestro corazón, Lisa.
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A Lisa
(Febrero 2016)
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