Misericordia

Lord Vélfragor

Poeta adicto al portal
Lozanas palabras,
enredos de culpas,
con la fe de una flecha rota,
por míseros lamentos,

Cuadra el silencio,
que quede mejor como overtura,
si la razón de un loco,
gobierna los actos cobardes,
que ilustran lo patético que eres,
si continúas mendigando,
los favores del cielo,

¡Misericordia pídele a tu Dios!
¡Ese que se ríe en tu cara!
pues de mí ni lastima mereces,
siendo la poca cosa que vales,
riendo cuál hiena,
de las pocas palabras que conoces...

Muerte tibia,
que acaricie los pies,
pues no sería suficiente,
el escape no llega tan fácil,
mas un consejo os doy,
nunca pidas misericordia,
pues tu Dios odia a los cobardes...
siendo él el máximo exponente en ello,

Espinas... sangre,
suplicantes de rodillas,
que nacen siendo esclavos,
que mueren en la ignominia,
de una razón vencida y dominada,

Vertiente de cáliz,
que olvida el perdón,
con la necedad de ser,
y no de existir,
con el lodo en los labios,
con el sudor de la frente,
velando entre noches,
abandonado al desierto...

Mira el mar,
que no te quitará la sed,
así como yo jamás velaré por ti,
así como yo jamás estuve ahí...

¡Misericordia pides!
¡Que te la den tus santos!
¡Que los Ángeles arrullen tu caída!
que yo solo reiré de ti....

Labia maldita posees,
y encanto de sirena,
que se vierte entre podredumbre de almas,
cuando bien te carcome la soledad,

Réquiem fatuo,
que nada vale al firmamento,
si la eternidad es demasiado,
será como querer beberse el océano,
siendo pobre tú... insolente creatura,

Oleada de asco,
entre la sola mirada que posas,
en el cielo alto y distante,
sabiéndote solo un triste gusano,
que muera tu carne,
capullo de pus,
si entre lozas quedarás,
vacío e inerte...

Jaula de huesos,
tus falsos sentimientos,
con decoro llamas a tu persona,
noble y bello... ¡ja!
escupo en tu presencia,
y maldigo tu existencia,

¡Misericordia!
¡Misericordia!
¡Calla de una vez tus lamentos!
¡Sin lengua... quedará solo tu mirar!
¡Y ese me enferma!

¿Que haré de vos?
una simple marioneta...
como siempre fuiste,
como siempre serás...

Por los siglos de los siglos...

Amén

L.V.
 
Lamentable creatura lo has dicho tu, vivir entre la pus y la jaula de su propio esqueleto...

Un poema característico de tu pluma My Lord,
besos siempre,
Papillón.
 
Lord Vélfragor;2233668 dijo:
Lozanas palabras,
enredos de culpas,
con la fe de una flecha rota,
por míseros lamentos,

Cuadra el silencio,
que quede mejor como overtura,
si la razón de un loco,
gobierna los actos cobardes,
que ilustran lo patético que eres,
si continúas mendigando,
los favores del cielo,

¡Misericordia pídele a tu Dios!
¡Ese que se ríe en tu cara!
pues de mí ni lastima mereces,
siendo la poca cosa que vales,
riendo cuál hiena,
de las pocas palabras que conoces...

Muerte tibia,
que acaricie los pies,
pues no sería suficiente,
el escape no llega tan fácil,
mas un consejo os doy,
nunca pidas misericordia,
pues tu Dios odia a los cobardes...
siendo él el máximo exponente en ello,

Espinas... sangre,
suplicantes de rodillas,
que nacen siendo esclavos,
que mueren en la ignominia,
de una razón vencida y dominada,

Vertiente de cáliz,
que olvida el perdón,
con la necedad de ser,
y no de existir,
con el lodo en los labios,
con el sudor de la frente,
velando entre noches,
abandonado al desierto...

Mira el mar,
que no te quitará la sed,
así como yo jamás velaré por ti,
así como yo jamás estuve ahí...

¡Misericordia pides!
¡Que te la den tus santos!
¡Que los Ángeles arrullen tu caída!
que yo solo reiré de ti....

Labia maldita posees,
y encanto de sirena,
que se vierte entre podredumbre de almas,
cuando bien te carcome la soledad,

Réquiem fatuo,
que nada vale al firmamento,
si la eternidad es demasiado,
será como querer beberse el océano,
siendo pobre tú... insolente creatura,

Oleada de asco,
entre la sola mirada que posas,
en el cielo alto y distante,
sabiéndote solo un triste gusano,
que muera tu carne,
capullo de pus,
si entre lozas quedarás,
vacío e inerte...

Jaula de huesos,
tus falsos sentimientos,
con decoro llamas a tu persona,
noble y bello... ¡ja!
escupo en tu presencia,
y maldigo tu existencia,

¡Misericordia!
¡Misericordia!
¡Calla de una vez tus lamentos!
¡Sin lengua... quedará solo tu mirar!
¡Y ese me enferma!

¿Que haré de vos?
una simple marioneta...
como siempre fuiste,
como siempre serás...

Por los siglos de los siglos...

Amén

L.V.


Categórico anatema despectivo, estimado Vélfragor,
a un ser que desprecias, en un lenguaje soberbio,
con la furia esfervescente de la calidad literaria,
ilevantable dictamen, pesada losa funeraria..
Un saludo cordial,
edelabarra
 

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