Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ella fue como una misiva
que una ráfaga de soledad pegó
contra mi pecho, y allí quedó por largo tiempo.
Una triste esquela maltratada por la vida
que hablaba de incesto, de vicio, de prostitución,
de un hijo muerto, pero también hablaba de amor.
Misiva errante dirigida a un nómada quizá,
que mientras tanto llenó mi corazón, y hoy, despedí y voló
empeñada en hallar su real destino y “a sí misma”.
Misiva que no debí retener más de una noche,
ni procurar interpretar ni amar jamás…
Misiva que no era para mí.
que una ráfaga de soledad pegó
contra mi pecho, y allí quedó por largo tiempo.
Una triste esquela maltratada por la vida
que hablaba de incesto, de vicio, de prostitución,
de un hijo muerto, pero también hablaba de amor.
Misiva errante dirigida a un nómada quizá,
que mientras tanto llenó mi corazón, y hoy, despedí y voló
empeñada en hallar su real destino y “a sí misma”.
Misiva que no debí retener más de una noche,
ni procurar interpretar ni amar jamás…
Misiva que no era para mí.
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