Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Ataré con cintas amarillas
las cartas que no remitiré,
iré colgándolas en los árboles
que a tu paso peregrino,
quisiera que hallaras y sepas que son mías.
Tampoco tienen tu nombre
llevan solo el aroma del último verso;
que se hizo renglón sin olvido.
Alguna lluvia lavará
sus garrapateadas letras,
en otras el sol las disolverá
volviéndolas hojas sin vida,
narraran que en su paso
muchas veces la luna,
se aproximo a intentar leerlas.
Que el gorrión detuvo su vuelo,
que las golondrinas no anuncian veranos
rondando aquellas misivas.
Contara la leyenda para entonces
que un unicornio desposado,
se entretuvo hasta el amanecer
para copiar esos versos para su amada.
Otros cuentan que fueron embarcados
como barquitos de papel,
y hasta veleros de botellas,
como mensajes.
Esperando que tú los leyeras.
las cartas que no remitiré,
iré colgándolas en los árboles
que a tu paso peregrino,
quisiera que hallaras y sepas que son mías.
Tampoco tienen tu nombre
llevan solo el aroma del último verso;
que se hizo renglón sin olvido.
Alguna lluvia lavará
sus garrapateadas letras,
en otras el sol las disolverá
volviéndolas hojas sin vida,
narraran que en su paso
muchas veces la luna,
se aproximo a intentar leerlas.
Que el gorrión detuvo su vuelo,
que las golondrinas no anuncian veranos
rondando aquellas misivas.
Contara la leyenda para entonces
que un unicornio desposado,
se entretuvo hasta el amanecer
para copiar esos versos para su amada.
Otros cuentan que fueron embarcados
como barquitos de papel,
y hasta veleros de botellas,
como mensajes.
Esperando que tú los leyeras.
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