Creo que el relato de Rowanne Brewer Lane en este artículo del NYT describe mucho mejor
la metodología de Trump en su acceso a las mujeres que la típica balandronada de vestuario que originó el pussygate:
https://www.google.com.ar/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=3&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwj5h-O8uL_PAhVNlpAKHWz3BXoQFggmMAI&url=http://www.nytimes.com/es/2016/05/18/un-magnate-se-pasa-de-la-raya-el-comportamiento-de-trump-con-las-mujeres/&usg=AFQjCNHTdNarRPfaRBm_khIhq3W7KZue2g&sig2=Km8Ie7tjS2lWdCpBrNe2kg
La imagen que Brewer Lane pinta de Trump es tan común que no causa ninguna sorpresa. Evidentemente Trump no se preparaba para ser candidato a la presidencia, el que lo sea es la sorpresa.
Trump tiene algo a su favor: su autenticidad. Lo que no me resulta claro es hasta que punto esto es un atractivo para el electorado norteamericano, aunque posiblemente lo sea entre los jóvenes. A los mayores posiblemente les choque este abandono de la proverbial hipocresía puritana en la defensa de los valores de la familia y sus largos y aburridos etcéteras. Las reiteradas mentiras de Bill Clinton cuando fue el episodio Lewinsky, hasta que las pruebas lo abrumaron, le fueron toleradas en aras de esa hipocresía y a medida que se fue descubriendo que los que lo juzgaban tenían en su haber, quien más quien menos, algún pecadillo de la misma índole.
La artillería desplegada por Trump contra Bill Clinton, sumándose a las revelaciones del Post sobre él mismo, tiene un efecto curioso: Don y Bill aparecen como semejantes en sus actitudes abusivas, mientras Hillary queda en el lugar de víctima tolerante(de ellos y tantos parecidos). Aparentemente esa imagen le es muy favorable a Hillary, a juzgar por la variación en las encuestas.
Un tema que merece, a mi criterio, otro poema, es la utilización demócrata de la figura de Putin: ¿hasta qué punto las toneladas de propaganda antisoviética de la época de la guerra fría son transferibles a este nuevo «peligro ruso»? El argumento de los hackers rusos para sacarse de encima las revelaciones de los mails de Clinton parece basarse en esta idea. La súbita preocupación por los derechos humanos en Alepo, ahora que por una vez no son ellos los que bombardean, también.
Curiosa campaña presidencial, a fe mía...
saludos