Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los arpegios suaves,
de arpas dolientes;
pregonan mis llamas,
Llamándote, llamándote.
El sauce que llora,
recibe mis notas,
que aun no pernotan,
queriendo cantar.
Buscándote, buscándote.
¿Será ese viento,
cargado de nubes;
trasladando el soplo de mi dulce,
aliado.
trayéndote, trayéndote.