Los dioses son párvulos, con la Sabiduria de un anciano fuerte y robusto. Son, pues, como la familia bien avenida, reunida en torno al fuego del hogar. Consiguen aunar distintas etapas de toda una vida, para proyectar el Amor. Y así, obtienen euforia. No obstante, los dioses están sujetos también, a unas reglas del juego, y si la vida es como una partida de Ajedrez ( según Garry Kaspárov ), hemos de jugar al Ajedrez, asiduamente. O si la vida es semejante a un jardín, ese jardín habrá que cuidarlo, que regarlo, que nutrirlo y que mimarlo. Ergo ( luego por tanto ) los dioses aman la vida, y la ensamblan. O la manifiestan, generando el código genético de cada especie. Generan el ADN, que es como un programa informático. Ahora bien, los seres vivos no somos autómatas. ¿ Qué somos ? ¡ Libres ! Dentro de ese Libre Albedrío, podremos cometer atrocidades, u optar, antes bien, por el decoro, la elegancia, el Respeto, la generosidad, al altruismo o la Misericordia. De ahí que cada uno salga por las suyas ( por sus obras ). Y no vale que nosotros seamos dueños de nuestro destino, para pasar inadvertidos, mezclados con la masa popular. Eso no vale. Estar en nuestro sano juicio, implica lo que enunció Cicerón:
<< Tiene más peso para mí, la voz de mi conciencia, que la opinión de todo el mundo. >>
O como reza un refrán chino: " Una conciencia clara, es la armadura más resistente. "