Alberto Niño Martínez
Poeta adicto al portal
:: Yo no sé por qué he venido
pero me absorbe el viento que corre libre,
pues acompaña mi camino sin descansar
torciendo el trigal
y levantando de turquesa
el correntoso y sinuoso Baker.
Yo no sé por qué he venido;
quizá para conocer sus
ruidosas actuaciones
habladas al oído de la gente,
espejo de oscuros pensamientos,
esas de senderos profundos
que habitan afectos perdidos.
Cuántos habrán transitado sus ocultas avenidas
y vieron ese mar de lágrimas,
demasiado ancho sin poder cruzar
y de rodillas sobre la arena, después de fracasar,
recogieron lágrimas en sus manos y
enjugaron su mente de salada vertiente.
Pienso y boca arriba, sobre la rivera;
las estrellas de telón,
imagino infinitas figuras,
tantas como afectos perdidos,
esos que viajaron el ancho río
buscando recuperar lo perdido.
¡Oh! Baker, si todo es cierto y
al otro lado de tu orilla
algún día te pidiera ir,
niégame morir en éxtasis
en tus agitadas aguas turquesa.
Sólo condúceme por la carretera
a un lugar seguro, donde
en vino mi alma empape
y recobre el consuelo
por todos los desaparecidos.
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