errante xilos
Poeta recién llegado
Siento la brisa dulce,
el viento hablador,
la reciprocidad de las palabras que viajan,
el dulce vibrar de lo que es en la atmósfera final;
siento lo que no es habitual,
siento el crecer de los árboles,
siento el ciclo de la vida
girando dentro de las esferas que me conforman,
siento la fe inmersa en la caducidad de mis dudas...
En la brillantez de lo que permanece oculto,
de lo que se funde con lo mundano,
pero que no pierde su cualidad divina,
de lo que se entiende como palabras,
pero que está más allá de la percepción...
Siento la fuerza de lo inhóspito,
perder sus líneas,
disgregarse en lo que es grato,
hacerse energía,
nutriendo lo que en apariencia es frágil en mí...
Enriqueciendo mi voluntad,
postulando el mañana
como algo eterno,
como una gloria,
como un don...
Soy lo que vibra en la inmensidad,
soy lo que somos en lo que no es plural...
En lo que es simplemente real...
el viento hablador,
la reciprocidad de las palabras que viajan,
el dulce vibrar de lo que es en la atmósfera final;
siento lo que no es habitual,
siento el crecer de los árboles,
siento el ciclo de la vida
girando dentro de las esferas que me conforman,
siento la fe inmersa en la caducidad de mis dudas...
En la brillantez de lo que permanece oculto,
de lo que se funde con lo mundano,
pero que no pierde su cualidad divina,
de lo que se entiende como palabras,
pero que está más allá de la percepción...
Siento la fuerza de lo inhóspito,
perder sus líneas,
disgregarse en lo que es grato,
hacerse energía,
nutriendo lo que en apariencia es frágil en mí...
Enriqueciendo mi voluntad,
postulando el mañana
como algo eterno,
como una gloria,
como un don...
Soy lo que vibra en la inmensidad,
soy lo que somos en lo que no es plural...
En lo que es simplemente real...