Rulo
Poeta veterano en el portal.
Mixtura de esperas
Estrellas de perlas
aguardaban relojes
que no contaban días,
palabras escuchadas
por paredes sin asas
que tocaba
estando frías.
(Todavía esperaba)
Mientras balbuceaba
la divinidad del fracaso,
era preso de nubes
que no descansaban,
que proseguían
analfabetas de pasos,
que sin pausa
miraban deshonradas,
sabiendo lo escaso de nada,
alzando sus cuerpos bronceados
mientras se teñía
a frenesí el cielo osado
y la monotonía
se acostaba en la cama.
(Todavía esperaba)
Pensaba
en los besos de mujer
en el aroma
que recorrería mi piel
cuando estuvieras
cerca de mí
y me miraras
y traspasaras
cualquier mirada
de mi enamorada
de la luna, del sol,
de las flores,
de cualquier forma de vida
de cualquier alma
que no fueras tú.
(Todavía esperaba)
Y continúo en esta vereda
de paisajes oscuros
de pinturas mal hechas,
de ríos de fuego,
de caminos sin techo,
de frágiles sueños.
Esperando el momento
en que tu mano y la mía
se amen en una,
las noches se vistan
de gala en la bruma,
las farolas se miren
mientras tocamos la locura,
el tiempo vuelva atrás
memorando nuestras auroras
y mis deseos me enreden
hasta el final de tus horas.
aguardaban relojes
que no contaban días,
palabras escuchadas
por paredes sin asas
que tocaba
estando frías.
(Todavía esperaba)
Mientras balbuceaba
la divinidad del fracaso,
era preso de nubes
que no descansaban,
que proseguían
analfabetas de pasos,
que sin pausa
miraban deshonradas,
sabiendo lo escaso de nada,
alzando sus cuerpos bronceados
mientras se teñía
a frenesí el cielo osado
y la monotonía
se acostaba en la cama.
(Todavía esperaba)
Pensaba
en los besos de mujer
en el aroma
que recorrería mi piel
cuando estuvieras
cerca de mí
y me miraras
y traspasaras
cualquier mirada
de mi enamorada
de la luna, del sol,
de las flores,
de cualquier forma de vida
de cualquier alma
que no fueras tú.
(Todavía esperaba)
Y continúo en esta vereda
de paisajes oscuros
de pinturas mal hechas,
de ríos de fuego,
de caminos sin techo,
de frágiles sueños.
Esperando el momento
en que tu mano y la mía
se amen en una,
las noches se vistan
de gala en la bruma,
las farolas se miren
mientras tocamos la locura,
el tiempo vuelva atrás
memorando nuestras auroras
y mis deseos me enreden
hasta el final de tus horas.
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