Moaré y los descalzos
Maná es el roció, que cae haciendo ropajes de esencia
Sobre la tez soñadora de arcángeles sin garganta que aman y combaten
Enterrando sudarios sin cuerpos, ni almas
En la carne de sus hombros desdoblados sometidos
Que te aguantan el sendero
Corres, rengueas y resbalas por el verdín de la ciudad penumbrosa
Que te engendra garras en la nuca
Que clavas en mis ojos
(Descubriendo que esa es tu piedad que hace a mi virtud).
El nido propio se desarma
Postergado tras el bullicio de los muertos
Tintineando sus medallas solo para darle algún significado a sus pechos
Que se pudren, que se amarran a tus calles
Que se sienten callejón
Por donde arrastran un cajón abierto y vacio arañado por fuera
Esperando a los descalzos que nadie quiere escuchar
Por no llevar banderas, ni uniforme…
Solos desnudos e incólumes desde el sol quieren hacerte el amor
Y vivir de sus misterios mudos
Así gritarte tu verdadero nombre
Guardadito en un baúl viajero.
Última edición: