Se me ha pegado frío
espanto de un tiempo desnutrido
que crece torcido y tose
enfermo de invierno.
Piso nieve donde verde había pintado
blancas horas agónicas se estiran
aferradas al día que rasguña.
Sabe bien la noche
que no hay justicia que la juzgue
y extendida se abalanza
arrastrando lunas de aquí y de allá
cubriendo de plata mi cabello.
Dientes muerden la voz
que en mis pensamientos columpia
estrangulando pasos
por donde la vida evade
aquellos sueños
hoy desiertos.