Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acecha el nuevo día y aún no te atreves
a dormir tu mano en mi mano ardiente.
Acecha otra noche y se que tu amor me
cubre de un edredón del que gustas su
calor de cobre.
Acechan viejas heridas y cuando el miedo
acecha no pueden verse más que voraces
espinas despobladas de emociones y de
caricias.
Acecha un nuevo día y aún no te atreves
aunque en tu ojos se agite polvo de
estrellas.
Tal vez presumes un beso, un roce de
labios vivaces casi clandestinos.
Tal vez no es ahora esa tu negada
respuesta.
Seguiré entonces esas ráfagas que
auguran felices momentos.
En ellas me enredo y me enredo en
tu frente pues siempre en la agonía de
los apasionados ronda la vida y ronda
la muerte.
a dormir tu mano en mi mano ardiente.
Acecha otra noche y se que tu amor me
cubre de un edredón del que gustas su
calor de cobre.
Acechan viejas heridas y cuando el miedo
acecha no pueden verse más que voraces
espinas despobladas de emociones y de
caricias.
Acecha un nuevo día y aún no te atreves
aunque en tu ojos se agite polvo de
estrellas.
Tal vez presumes un beso, un roce de
labios vivaces casi clandestinos.
Tal vez no es ahora esa tu negada
respuesta.
Seguiré entonces esas ráfagas que
auguran felices momentos.
En ellas me enredo y me enredo en
tu frente pues siempre en la agonía de
los apasionados ronda la vida y ronda
la muerte.
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