Ayer, a duras penas, logré sobreponerme.
La ví, y como si nada...seguí mi caminar,
sacudióme su mirada, y ni se inmutó al verme
pues es su gran secreto, saberse dominar.
La ví, y como si nada...seguí mi caminar,
sacudióme su mirada, y ni se inmutó al verme
pues es su gran secreto, saberse dominar.
Mas, yo sé que su calma, es solo en apariencia
y conozco las grietas, de su fino cristal.
Yo he bebido de su alma, impregnada de ausencia
esa miel que nadie, ha podido probar.
y conozco las grietas, de su fino cristal.
Yo he bebido de su alma, impregnada de ausencia
esa miel que nadie, ha podido probar.
A sido ayer, un día, tenía que pasarme
era sabido que el tiempo, nos volvería a enfrentar.
Mas, ¡ay! como quisiera, para siempre quedarme
en el justo momento... que la puedo encontrar.
era sabido que el tiempo, nos volvería a enfrentar.
Mas, ¡ay! como quisiera, para siempre quedarme
en el justo momento... que la puedo encontrar.
Marino Fabianesi