Ay... y yo en este tren sentado
con resaca del beso fugaz de
ayer y la ardiente melancolía
del todavía que no se va si se
le fía algún momento por haber.
Ay... y es que este suspiro remolino
de entraña hierve corazones con
saña para que no puedan quedarse
en el olvido ausente y perdido que
araña con pinceles de uña la cara
estaña que acuña la luna bruna
convertida en un botón de la noche.
con resaca del beso fugaz de
ayer y la ardiente melancolía
del todavía que no se va si se
le fía algún momento por haber.
Ay... y es que este suspiro remolino
de entraña hierve corazones con
saña para que no puedan quedarse
en el olvido ausente y perdido que
araña con pinceles de uña la cara
estaña que acuña la luna bruna
convertida en un botón de la noche.