Mi cuerpo atravesado por el Boreas me llenò de su brisa
y quedo sin sonrisa
al ser despojada la esencia
ya no determino el camino que he seguido
hacia el gran templo de mi espiritu.
A mi lado yace el càdaver de tu ausencia
La noche esconde su brillo por el infierno hostil y gèlido.
Volveràs algùn dìa de tu errante utopìa
y encontaràs el Templo desecho
sin alma sin nada.
Y aunque no tenga nada
ni llanto, ni alma
el lamento se oye por la boca
que segùn tù has querido-
Vacia estoy
una muerta es lo que soy.
Me convierto en Monalisa
para mi Leonardo
mi hurtador de sonrisas.