Viento de américa
Poeta adicto al portal
Aquí está el reporte, maestra.
La directora me echó tres días suspendido.
¡Buena frieguita me espera en casa!
¡El cinturón de mamá es de este ancho!
Y ella no entiende de razones
ni se anda por las ramas.
De veritas yo no tuve la culpa
y usted me mandó a la dirección por nada.
¿Conoce a Sandra?
La niña de la boca chiquita,
sí, la tiene como si estuviera pidiendo beso.
La acompaño siempre a casa.
Me deja cargarle la mochila.
Pero lo más bonito es tocar su mano
para ayudarla a subir al trolebús...
Nos sentamos juntos.
Muy cerquita.
Si puedo, rozo con mi pierna
los huesos de su rodilla izquierda,
ahí tiene una cicatriz en forma de corazón...
Ayer le di mi mejor avioncito de papel,
tenía su nombre en un ala.
¡Ya ve cómo me salen los grafitis!
El Oso se lo rompió.
Yo le rompí la nariz al Oso.
Sé que en el salón no debe pasar.
¡Ni modo!
¿Va a dejar tarea?
Está bien,
regresando le traigo los quebrados.
La directora me echó tres días suspendido.
¡Buena frieguita me espera en casa!
¡El cinturón de mamá es de este ancho!
Y ella no entiende de razones
ni se anda por las ramas.
De veritas yo no tuve la culpa
y usted me mandó a la dirección por nada.
¿Conoce a Sandra?
La niña de la boca chiquita,
sí, la tiene como si estuviera pidiendo beso.
La acompaño siempre a casa.
Me deja cargarle la mochila.
Pero lo más bonito es tocar su mano
para ayudarla a subir al trolebús...
Nos sentamos juntos.
Muy cerquita.
Si puedo, rozo con mi pierna
los huesos de su rodilla izquierda,
ahí tiene una cicatriz en forma de corazón...
Ayer le di mi mejor avioncito de papel,
tenía su nombre en un ala.
¡Ya ve cómo me salen los grafitis!
El Oso se lo rompió.
Yo le rompí la nariz al Oso.
Sé que en el salón no debe pasar.
¡Ni modo!
¿Va a dejar tarea?
Está bien,
regresando le traigo los quebrados.
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