Viento de américa
Poeta adicto al portal
Amor, disculpa.
Llegué tarde a nuestra cita...
La película ya casi termina...
No fue por flojera,
soy distraído, pero no flojo.
Sé que a estas alturas
tú debes ser prioridad en mi vida.
Es justo si no me perdonas,
... yo mismo no me perdono.
Pensando en ti,
paré el tránsito de Insurgentes,
una perrita callejera llevaba
en el hocico a su cachorro,
¡iban de por medio sus vidas!
Todos los carros me mentaron la madre.
La rosa amarilla que te traía
la perdí en una marcha de maestros.
Lanzando consignas contra el gobierno,
no me di cuenta que la rosa perdía
sus pétalos y el viento se los llevaba
para dejarlos en las botas de los granaderos.
Pero la culpa de todo la tuvo la luna,
esa misma luna que miramos
desde nuestro mundo de colchón y sábanas...
y tú, desnuda, abrazada a mi espalda,
me recordó las bendiciones de tus ojos.
Me quedé quietecito, mirándola,
como perrito que recuerda su antigua leyenda.
¿Es tu última palabra?
Bien.
Sólo una cosa...
No olvides que te amo.
Llegué tarde a nuestra cita...
La película ya casi termina...
No fue por flojera,
soy distraído, pero no flojo.
Sé que a estas alturas
tú debes ser prioridad en mi vida.
Es justo si no me perdonas,
... yo mismo no me perdono.
Pensando en ti,
paré el tránsito de Insurgentes,
una perrita callejera llevaba
en el hocico a su cachorro,
¡iban de por medio sus vidas!
Todos los carros me mentaron la madre.
La rosa amarilla que te traía
la perdí en una marcha de maestros.
Lanzando consignas contra el gobierno,
no me di cuenta que la rosa perdía
sus pétalos y el viento se los llevaba
para dejarlos en las botas de los granaderos.
Pero la culpa de todo la tuvo la luna,
esa misma luna que miramos
desde nuestro mundo de colchón y sábanas...
y tú, desnuda, abrazada a mi espalda,
me recordó las bendiciones de tus ojos.
Me quedé quietecito, mirándola,
como perrito que recuerda su antigua leyenda.
¿Es tu última palabra?
Bien.
Sólo una cosa...
No olvides que te amo.