Valeria María
Poeta recién llegado
Las horas de pausa lánguida,
hasta mí te traen y me remueven
y me agitan hasta las mismas entrañas;
dibujas en el aire extraños gestos febrilmente,
me dejas dudas enigmáticas.
Del óvalo de tu rostro el relieve,
tu quieta figura en la penumbra helada
y tus ojos azul oscuro burlones,
quebrantan mis escasas quietudes al alba.
El rictus amargo que portas en la cara,
se torna hostil antes de desvanecerse;
¿por qué me niegas la franqueza de tu mirada,
tus verbos susurrados de gentilhombre?
Ya no adivino más tu huella en la almohada,
mis dedos ateridos moldean tu nombre
en los otrora opulentos surcos de mi cama
que son ahora negros pozos inermes.
¿Qué desagravio me exiges de madrugada,
de qué deslealtad insistes en acusarme,
si ya de tu boca no brotan las palabras?
¿Ves que la premura de la pasión la sesgó la muerte
y el tiempo ablentó tus huellas erosionadas?
Valeria María
-mdac-