Monólogos: Mi amigo el care-free

Estrella Cabrera

Poeta adicto al portal
MONÓLOGOS


MI AMIGO EL CARE-FREE



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Voy a hablaros de mi amigo el “querfri”. Sí, ya sabéis, el salva-slip: ese recurso femenino de anglosajón lindo nombre, (que no es otra cosa que una compresa pequeña), que usamos las mujeres para proteger nuestra higiene íntima y personal: o sea, dicho de otro modo, es nuestro método cotidiano pá no dejar zurraspas en las bragas. Y oye, es verdad que una vez que empiezas a usarlo, se convierte en un fiel aliado, del que prácticamente no puedes prescindir, vamos, que cuando lo pruebas, te das cuenta de su eficacia y lo llevas siempre, porque, pá qué vamos a engañarnos, vá de cojones. Sales con uno puesto, y otro en el bolso...y en cualquier situación imprevista que se te presente, llevas las bragas limpias y relucientes. Es que se te llega a hacer imprescindible...excepto... cuando vas a la playa. A nadie se le ocurriría irse a bañar con un “querfri” en el bikini, eso lo sabemos todas. Es el único día en que no te lo pones, el día de playa... Pues ése fué el día en que descubrí que mi amigo el “querfri”, de amigo no tenía nada.
Era una mañana de Domingo, pleno mes de Julio. Había quedado con unos amigos para ir a la playa. Alrededor de las once, ya estaba lista, con la bolsa preparada, el bikini puesto, las chancletas, la toalla, la crema, los bocatas, la neverita...todo a punto. Llamaron abajo mis colegas, al interfono: -“¡Ya bajo!”- exclamé. Sólo me faltaba coger las llaves y el móvil...y, cuando estaba a punto de salir por la puerta, escuché un extraño sonido. Como una especie de sollozo que procedía del lavabo.
-“A ver si me he dejado un grifo abierto”-,pensé. Y fuí al cuarto de baño para asegurarme. ¿Y qué es lo que ví?
Ahí estaba él, mi amigo el “querfri”, encima de la repisa de cristal, de espaldas al espejo, y sollozando. Me echó una mirada fulminante, volvió a darme la espalda, y siguió con su llantito lastimero. Me quedé de piedra, no podía creer lo que estaba viendo. Así que, como no decía nada, le pregunté:
-¿Se puede saber qué te pasa?
-¡Snif!- fue su única respuesta. Realmente creí que lloraba.
-¿Quieres hacer el favor de darte la vuelta y mirarme?
No lo hizo. Me daba la espalda, y lloriqueó un poco más.
-¿Qué coño te pasa? ¿Por qué lloras, si puede saberse?- chillé, impaciente.
Y finalmente, se dignó a hablarme. Dijo:
-No me pasa nada, déjame en paz, véte a la playa, ánda, y que te lo pases bien,guapa.
En su voz había un retintín de reproche insoportable. Entonces entendí qué pasaba.
-No jodas que te has enfadado porque me voy a la playa sin tí...- dije yo.-Es que no me lo puedo creer!
-Sé perfectamente que estás con la regla...-dijo él.
-¿Y...?
-Y que te llevas a los Tampax, pero a mí no...
-¡Ah!¿Y por eso estás así? ¿Es que no puedo ir a la playa, o qué? Sí, claro que tengo la regla,y por eso me llevo un Tampax puesto, y otro en la bolsa, no pretenderás que vaya a la playa contigo en el bikini!
-Claro, yo a la playa no puedo ir,¿verdad?
¡Esto era el colmo!
-¡Pues no! No seas imbécil: los “Querfris” no podéis ir a la playa!No puedo llevarte puesto en la braga del bikini, por si no lo sabes, si lo hago, no me puedo bañar!
-Ah,no,¿por qué?
-¡Joder, porque te despegas!
-Ya...claro, todos los días a tu servicio, día y noche...y hoy, que te vas a la playa, me dejas aquí abandonado como un perro.
-Pero, vamos a ver, ¿es que no lo entiendes?- me estaba empezando a poner muy nerviosa, y el interfono no dejaba de sonar. Fuí corriendo a contestar:
-¡Que ya voy, un minuto!-,y regresé deprisa al cuarto de baño. El “querfri” continuaba en su estado de sollozo, y se me encogió el corazón. Era mi amigo, al menos, es lo que yo pensaba, y no podía irme y dejarlo así. De manera que tomé una rápida decisión.
-Muy bien, ¿qué quieres? ¿Venir a la playa,no? ¿Eso es lo que quieres? De acuerdo, pues vendrás a la playa ...
En menos de un minuto, me coloqué el “querfri” en la braga del bikini. Y, mientras bajaba por el ascensor, el cabreo lo llevaba yo, él ya había dejado de lloriquear.
-¿Ya estás contento? Pues,¡hala!, a la playa...ya hablaremos a la vuelta...
Ya no volví a escucharle más. Supongo que estaba feliz porque había conseguido su propósito.
Cuando llegué a la playa, me olvidé de él. Hacía un día fantástico, el mar estaba en calma, todo era perfecto. La brisa del mar, los amigos, la cálida arena... Hasta que me metí en el agua para darme un bañito.
Empecé a nadar, tan a gusto, al compás de las suaves olas, sin acordarme para nada de que llevaba puesto un “querfri”,y nadé, y nadé...hasta que él, inevitablemente, se despegó de mis bragas. Y el muy estúpido, cuando se vió flotando sobre el agua, se asustó tanto que no se le ocurrió otra cosa que regresar hasta mí, y volver a engancharse, y... ¿dónde lo hizo? :donde pudo, aprovechando que yo estaba nadando tan ricamente, se pegó en mi cabeza. Yo sin darme cuenta de nada, salí del agua, y en el camino hasta la toalla, ya noté ciertas miradas extrañas. Llevaba al desgraciado pegado en mi flequillo, y yo, sin percatarme. La gente me miraba con curiosidad y con sonrisitas que al principio no entendí. ¡Qué asco, qué mala es la gente! Nadie vino a decirme: “Oye, llevas una compresa pegada en el pelo” ¡Nadie! Y yo, tan fashion, con mi bronceador, mi pamela, mis gafas de sol de última moda... y mi toalla de Agata Ruiz de la Prada, y con el puto salva-slip pegado en el flequillo. Y mis amigos, por ahí, desperdigados, unos bañándose, otros en el chiringuito, y otros jugando a la pelota bien lejos.
A mí, que me tomen por loca, me importa poco, pero hacer el ridículo de esa forma tan absurda, pues me jode, la verdad. Y lo que más me jode es que la gente se eche unas risas a mi costa y no haya nadie que tenga la decencia de venir y decirme oye ¿qué llevas ahí pegado?¿Y si salgo del agua con un pulpo en la cabeza? Seguro que se ríen igual pero me lo dice alguien enseguida, pero un “querfri” no,¿por qué? ¿Por qué resulta más embarazoso?Yo qué sé. Sólo sé que me paseé por toda la playa con el puto “querfri” ahí pegado haciendo el ridículo, por haber sido tan necia de llevármelo puesto con tal de no oírle lloriquear.
Es que ni el pakistaní que se acercó a mi toalla a venderme collares de bolas se dignó a decirme nada, ahora, eso sí, cuando cogí uno que me gustaba e intenté ponérmelo por la cabeza para probármelo, me lo quitó de las manos poniendo cara de asco y se largó de allí cagando leches.” Qué cosa más rara,” pensé, “pá una vez que alguien le va a comprar algo, va el tío y se pira, le habrá dado un apretón, si no, no lo entiendo”.
Al cabo de una hora o más, al sacar un espejito para mirarme las pecas, lo ví! Vi a mi amigo el “querfri”, ahí, pegado a mi pelo. Nos miramos, lo agarré estrujándolo en mi mano, a la vez que dije: “Es que lo sabía”, lo enterré en la arena, tan hondo, que si no fué a parar al mismísimo infierno fué de milagro.
El color rojo de mis mejillas no era en absoluto por causa del sol abrasador, sino de la abrasadora vergüenza que me hizo pasar el grandísimo hijo de perra. A partir de aquel día, os aseguro que el “querfri” dejó de llamarse amigo para mí. Me demostró lo egoísta y envidioso que podía llegar a ser, y no he vuelto a usarlo desde entonces. Ahí está, en el armarito del cuarto de baño, muerto de asco, esperando que se me pase el cabreo, cosa que tardará en suceder.¡Que se pudra!Ya no es mi amigo, ni mi fiel aliado,ni mi recurso íntimo femenino,ni mi salva-slip,o salva-zurraspas...nada... ya no lo necesito, prefiero cambiarme de bragas cuatro o cinco veces al día antes que usarlo, y si me tengo que llevar bragas de repuesto, pues me las llevo, y si me pilla un día una situación de ésas “comprometida” (ya sabéis), pues me las quito y punto.
Si es que hoy en día.... ya no te puedes fiar de nada ni de nadie, ni siquiera de una puñetera compresa.


* * *
 
Última edición:
Carajo amiga, me reí tanto de esta cosa tan jodedera que escribiste que hasta tos me dio; sólo una mujer sabe lo que ese bicho podría decir, si hablara, o lo hicieran habla que es otra cosa... Y eso que tienes, en tu foto, una cara que no rompe un plato, pero sí toda la vajilla... JA Ja... Gracias por alegrarme la vida...Besotes Venezolanos (Y que son más arrechos que los franceses) Y Estrellas Claro
 
Carajo amiga, me reí tanto de esta cosa tan jodedera que escribiste que hasta tos me dio; sólo una mujer sabe lo que ese bicho podría decir, si hablara, o lo hicieran habla que es otra cosa... Y eso que tienes, en tu foto, una cara que no rompe un plato, pero sí toda la vajilla... JA Ja... Gracias por alegrarme la vida...Besotes Venezolanos (Y que son más arrechos que los franceses) Y Estrellas Claro
Curri, me encanta tu vocabulario, cada vez que te leo, me voy al Google a buscar los significados de algunas de tus palabras.Ésto es lo que yo creo que nos enriquece,y dice el refrán: "No te acostarás, sin saber una cosa más". Pues yo hoy me voy a dormir sabiendo por ejemplo un vocablo nuevo: "zaperoco",que desconocía. Creo que voy a leerte a menudo.Ahora buscaré "arrechos", me puede la curiosidad. Buenas noches,:S, abrazos,Estrella.
 
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MI AMIGO EL CARE-FREE

Voy a hablaros de mi amigo el “querfri”. Sí, ya sabéis, el salva-slip: ese recurso femenino de anglosajón lindo nombre, (que no es otra cosa que una compresa pequeña), que usamos las mujeres para proteger nuestra higiene íntima y personal: o sea, dicho de otro modo, es nuestro método cotidiano pá no dejar zurraspas en las bragas. Y oye, es verdad que una vez que empiezas a usarlo, se convierte en un fiel aliado, del que prácticamente no puedes prescindir, vamos, que cuando lo pruebas, te das cuenta de su eficacia y lo llevas siempre, porque, pá qué vamos a engañarnos, vá de cojones. Sales con uno puesto, y otro en el bolso...y en cualquier situación imprevista que se te presente, llevas las bragas limpias y relucientes. Es que se te llega a hacer imprescindible...excepto... cuando vas a la playa. A nadie se le ocurriría irse a bañar con un “querfri” en el bikini, eso lo sabemos todas. Es el único día en que no te lo pones, el día de playa... Pues ése fué el día en que descubrí que mi amigo el “querfri”, de amigo no tenía nada.
Era una mañana de Domingo, pleno mes de Julio. Había quedado con unos amigos para ir a la playa. Alrededor de las once, ya estaba lista, con la bolsa preparada, el bikini puesto, las chancletas, la toalla, la crema, los bocatas, la neverita...todo a punto. Llamaron abajo mis colegas, al interfono: -“¡Ya bajo!”- exclamé. Sólo me faltaba coger las llaves y el móvil...y, cuando estaba a punto de salir por la puerta, escuché un extraño sonido. Como una especie de sollozo que procedía del lavabo.
-“A ver si me he dejado un grifo abierto”-,pensé. Y fuí al cuarto de baño para asegurarme. ¿Y qué es lo que ví?
Ahí estaba él, mi amigo el “querfri”, encima de la repisa de cristal, de espaldas al espejo, y sollozando. Me echó una mirada fulminante, volvió a darme la espalda, y siguió con su llantito lastimero. Me quedé de piedra, no podía creer lo que estaba viendo. Así que, como no decía nada, le pregunté:
-¿Se puede saber qué te pasa?
-¡Snif!- fue su única respuesta. Realmente creí que lloraba.
-¿Quieres hacer el favor de darte la vuelta y mirarme?
No lo hizo. Me daba la espalda, y lloriqueó un poco más.
-¿Qué coño te pasa? ¿Por qué lloras, si puede saberse?- chillé, impaciente.
Y finalmente, se dignó a hablarme. Dijo:
-No me pasa nada, déjame en paz, véte a la playa, ánda, y que te lo pases bien,guapa.
En su voz había un retintín de reproche insoportable. Entonces entendí qué pasaba.
-No jodas que te has enfadado porque me voy a la playa sin tí...- dije yo.-Es que no me lo puedo creer!
-Sé perfectamente que estás con la regla...-dijo él.
-¿Y...?
-Y que te llevas a los Tampax, pero a mí no...
-¡Ah!¿Y por eso estás así? ¿Es que no puedo ir a la playa, o qué? Sí, claro que tengo la regla,y por eso me llevo un Tampax puesto, y otro en la bolsa, no pretenderás que vaya a la playa contigo en el bikini!
-Claro, yo a la playa no puedo ir,¿verdad?
¡Esto era el colmo!
-¡Pues no! No seas imbécil: los “Querfris” no podéis ir a la playa!No puedo llevarte puesto en la braga del bikini, por si no lo sabes, si lo hago, no me puedo bañar!
-Ah,no,¿por qué?
-¡Joder, porque te despegas!
-Ya...claro, todos los días a tu servicio, día y noche...y hoy, que te vas a la playa, me dejas aquí abandonado como un perro.
-Pero, vamos a ver, ¿es que no lo entiendes?- me estaba empezando a poner muy nerviosa, y el interfono no dejaba de sonar. Fuí corriendo a contestar:
-¡Que ya voy, un minuto!-,y regresé deprisa al cuarto de baño. El “querfri” continuaba en su estado de sollozo, y se me encogió el corazón. Era mi amigo, al menos, es lo que yo pensaba, y no podía irme y dejarlo así. De manera que tomé una rápida decisión.
-Muy bien, ¿qué quieres? ¿Venir a la playa,no? ¿Eso es lo que quieres? De acuerdo, pues vendrás a la playa ...
En menos de un minuto, me coloqué el “querfri” en la braga del bikini. Y, mientras bajaba por el ascensor, el cabreo lo llevaba yo, él ya había dejado de lloriquear.
-¿Ya está contento? Pues,¡hala!, a la playa...ya hablaremos a la vuelta...
Ya no volví a escucharle más. Supongo que estaba feliz porque había conseguido su propósito.
Cuando llegué a la playa, me olvidé de él. Hacía un día fantástico, el mar estaba en calma, todo era perfecto. La brisa del mar, los amigos, la cálida arena... Hasta que me metí en el agua para darme un bañito.
Empecé a nadar, tan a gusto, al compás de las suaves olas, sin acordarme para nada de que llevaba puesto un “querfri”,y nadé, y nadé...hasta que él, inevitablemente, se despegó de mis bragas. Y el muy estúpido, cuando se vió flotando sobre el agua, se asustó tanto que no se le ocurrió otra cosa que regresar hasta mí, y volver a engancharse, y... ¿dónde lo hizo? :donde pudo, aprovechando que yo estaba nadando tan ricamente, se pegó en mi cabeza. Yo sin darme cuenta de nada, salí del agua, y en el camino hasta la toalla, ya noté ciertas miradas extrañas. Llevaba al desgraciado pegado en mi flequillo, y yo, sin percatarme. La gente me miraba con curiosidad y con sonrisitas que al principio no entendí. ¡Qué asco, qué mala es la gente! Nadie vino a decirme: “Oye, llevas una compresa pegada en el pelo” ¡Nadie! Y yo, tan fashion, con mi bronceador, mi pamela, mis gafas de sol de última moda... y mi toalla de Agata Ruiz de la Prada, y con el puto salva-slip pegado en el flequillo. Y mis amigos, por ahí, desperdigados, unos bañándose, otros en el chiringuito, y otros jugando a la pelota bien lejos.
A mí, que me tomen por loca, me importa poco, pero hacer el ridículo de esa forma tan absurda, pues me jode, la verdad. Y lo que más me jode es que la gente se eche unas risas a mi costa y no haya nadie que tenga la decencia de venir y decirme oye ¿qué llevas ahí pegado?¿Y si salgo del agua con un pulpo en la cabeza? Seguro que se ríen igual pero me lo dice alguien enseguida, pero un “querfri” no,¿por qué? ¿Por qué resulta más embarazoso?Yo qué sé. Sólo sé que me paseé por toda la playa con el puto “querfri” ahí pegado haciendo el ridículo, por haber sido tan necia de llevármelo puesto con tal de no oírle lloriquear.
Es que ni el pakistaní que se acercó a mi toalla a venderme collares de bolas se dignó a decirme nada, ahora, eso sí, cuando cogí uno que me gustaba e intenté ponérmelo por la cabeza para probármelo, me lo quitó de las manos poniendo cara de asco y se largó de allí cagando leches.” Qué cosa más rara,” pensé, “pá una vez que alguien le va a comprar algo, va el tío y se pira, le habrá dado un apretón, si no, no lo entiendo”.
Al cabo de una hora o más, al sacar un espejito para mirarme las pecas, lo ví! Vi a mi amigo el “querfri”, ahí, pegado a mi pelo. Nos miramos, lo agarré estrujándolo en mi mano, a la vez que dije: “Es que lo sabía”, lo enterré en la arena, tan hondo, que si no fué a parar al mismísimo infierno fué de milagro.
El color rojo de mis mejillas no era en absoluto por causa del sol abrasador, sino de la abrasadora vergüenza que me hizo pasar el grandísimo hijo de perra. A partir de aquel día, os aseguro que el “querfri” dejó de llamarse amigo para mí. Me demostró lo egoísta y envidioso que podía llegar a ser, y no he vuelto a usarlo desde entonces. Ahí está, en el armarito del cuarto de baño, muerto de asco, esperando que se me pase el cabreo, cosa que tardará en suceder.¡Que se pudra!Ya no es mi amigo, ni mi fiel aliado,ni mi recurso íntimo femenino,ni mi salva-slip,o salva-zurraspas...nada... ya no lo necesito, prefiero cambiarme de bragas cuatro o cinco veces al día antes que usarlo, y si me tengo que llevar bragas de repuesto, pues me las llevo, y si me pilla un día una situación de ésas “comprometida” (ya sabéis), pues me las quito y punto.
Si es que hoy en día.... ya no te puedes fiar de nada ni de nadie, ni siquiera de una puñetera compresa.


* * *


No existe tópico que se escape a tu particular visión.
Voy a postularte como remedio para el alma. Saludos cordiales y estrellas para ti hermana Estrella.
 
Sos de las mías: una loca linda. Me he divertido con tu ocurrencia y la forma tan natural con que lo expusiste (al monólogo).

Gracias por tu buen humor.
Besos.
Daniel
 
Hayyyyyyyyy tatuadora querida.

Hace mucho que no leo prosa porque no me queda tiempo suficiente ni para la poesía... pero no podía desoir tu invitación.

Tu eres muy cómica y sales con unas ocurrencias!!

De nuevo me has hecho reír con verdaderas ganas!!!

Tu díalogo con el "querfri" es de película!!!! Parecía que lo veía al leete!!! Jajajaaaaaaa!!

Y lo de tu enemistad con él... ese !que se pudra!... para desternillarse!!! Jajajaaaaa!

Cuando dejes de tatuar te puedes dedicar al "estandar comic" o como se escriba!!!

Abrazos y estrellas!!
 
genial! muy divertido y me alegra no ser la única que habla con las cosas....jajaja ... Te felicito, y perdónalo. Aquí le decimos Caree free o toallitas femeninas (horrible nombre) y son la gran salvación, es cierto, salvo para ir a la playa.
 
Jajajajajaa y como me he reído con este monólogo bella poeta...Excelente puesta en escena jejeje te estoy escribiendo y todavía me río....Magnifico trabajo, perfectamente hilado y con la sazón justa para hacer sentir lo que en este momento no puedo parar de la "riiiiisa"
Gracias mi bella por este instante que remata mi día estupendamente...

Besos inmensotes y miiiiiiiles de estrellas a tu espacio...

Camelia
 
Jajajaja, jajajajaaaa pero bueno amiga que buen rato pase
con tu puñetero querfri, a mi no me la juega, nunca los resistí
ufffff que secos, que cosa todo el día hay pegado y el nombrecito…
Genial idea tu monologo, eres increíble, waoooo cuanta gente como tu
hace falta en este mundo, en este jodio mundo donde la gente
ya ni se ríe, van por la calle con caras de sapo ,me lo he pasado pipa.
Gracias cariño por estos grandes momentos, te quiero amiga.
 
Última edición:
Bellesa de monologo
me ha impresionado la frescura al hacer la narrativa
pues creo que es una parte tan intima de las mujeres
que nosotros los hombres ignoramos pero que tu lo has plasmado
con un toque de humor .
Saludos y mis felicitaciones
me gusto mucho
aunque casi no esbozo risas con esto me parece genial ...
 
No existe tópico que se escape a tu particular visión.
Voy a postularte como remedio para el alma. Saludos cordiales y estrellas para ti hermana Estrella.

Hello, Big Brother! Ya ves, yo misma soy mi propio remedio para mi alma...¡snif! no quiero llorar! quiero....jeje, reír,reír y reír... reírme de todo, con todo, ésta es la única forma de tirar "pá alante" cuando el panorama es tirando a negro. Además, dicen los expertos que la risa rejuvenece,y creo que es cierto,porque yo, con los años que llevo riendo y los años que tengo, parece mentira que tenga tantos ya,¿dónde están?en el carnet de identidad,supongo.
Abrazos fuertotes, Estrella.
 
Sos de las mías: una loca linda. Me he divertido con tu ocurrencia y la forma tan natural con que lo expusiste (al monólogo).

Gracias por tu buen humor.
Besos.
Daniel
Hola Daniel (qué rabia me dá saber ya tu nombre, me gustaba lo de ciprés),jeje.
Lindo loco, claro que soy de los tuyos, lo tuve claro desde el principio...::barf::,y,qué? Qué bueno es estar loco de esta forma!Escribir locuras y hacer locuras, sin que nadie resulte herido,éso es lo que debería hacer muuuuuuuucha gente.
Un besote, :::wub:::,Estrella.
 
Hayyyyyyyyy tatuadora querida.

Hace mucho que no leo prosa porque no me queda tiempo suficiente ni para la poesía... pero no podía desoir tu invitación.

Tu eres muy cómica y sales con unas ocurrencias!!

De nuevo me has hecho reír con verdaderas ganas!!!

Tu díalogo con el "querfri" es de película!!!! Parecía que lo veía al leete!!! Jajajaaaaaaa!!

Y lo de tu enemistad con él... ese !que se pudra!... para desternillarse!!! Jajajaaaaa!

Cuando dejes de tatuar te puedes dedicar al "estandar comic" o como se escriba!!!

Abrazos y estrellas!!
Gracias Jorge, oye,¿eso del "standar cómic? ¿qué carajo es? ¿pagan bien?
Me interesa, pues lo de tatuar ha bajado mucho la faena con la crisis.
Besotes,:::wub::: ,Estrella.
 
Muy ingeniosa y lúdica haces la forma de narrar esta Prosa en que se sigue paso a paso, visualizándo, todos tu ires y venires; tu encuentro con el "protector diario" así se llaman acá, su queja, tu comprensión, y luego el no haberte visto antes las pecas en tu espejo, pero también un tirón de orejas para esas gentes que no te advirtieron de su presencia allí. Igual es una experiencia graciosa de contar pero que al momento de vivirlo quieres que te trague la arena, en este caso. A las mujeres nos viven pasando cosas, sólo que algunas somos menos valientes para contarlas, si supieras una que me pasó, también por dármelas de nadadora incansable. Aquí en mi país, si te encuentran enterrando una cosa así en la arena te multan, menos mal que estás allá, para cuando vengas te lo advierto. Me gustó muchísimo tu Prosa y me identifiqué con ella, Estrella.

Que vaya bien tu Domingo amiga,
ah, y no lo detestes, sólo en esos días di que no puedes llevarlo,
entenderá.


Cariños


Hola amiga, gracias por tu visita...ahora ya puedes visualizarlo de forma gráfica, le he hecho una foto y la he insertado en el texto.jeje.
Besitos, Estrella.
 
El escrito va de más a menos, y vuelve a subir. Claro que puede ser debido a que el protagonista termina fuera de escena, y sube de tono al quitarte las bragas. Muy de mi gusto. Un abrazo
 
El escrito va de más a menos, y vuelve a subir. Claro que puede ser debido a que el protagonista termina fuera de escena, y sube de tono al quitarte las bragas. Muy de mi gusto. Un abrazo
:::banana:::jajajajajajajajajaja!:::banana:::
::barf::...estooo...::barf::
Mmmmm...estarás de acuerdo conmigo en que yo, cuando me quito las bragas, lo hago con buen humor,¿no?
Un abrazo, Estrella.
 
Si es que no se le puede hacer caso a un salva slip, por muy pesado que se ponga...
 

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