Martín Renán
Poeta adicto al portal
En una frase el dios de nadie,
el hombre
desde una cruz vacía
muerde
el alma increada.
Entonces,
quién está mirando el edén
el desamor más puro;
salvo el árbol que crece de pecado
confiesa
no tener alas.
Siquiera hombre fue más
al sexto día,
después de haber amado mucho.
Mecánicamente, soplo de vida,
hacedor a imagen
y semejanza,
no de carne y hueso,
y un corazón
ubicuo.
—Adoración y veneración—
Después, lo mismo con otros dioses, siglos y siglos de imaginación.
Dentro de una vela, el rostro
de la tierra
en la diminuta oscuridad de lo infinito.
A puertas del cielo.
(El dios increado en la mente de hombre, descreerá al hombre, el dios único)
Sobretodo,
el hombre bueno
tiene el corazón de un dios
que amó con más amor
a su creación.
Cae un ángel en el corazón más humano.
Al primer día. Hágase la luz.
el hombre
desde una cruz vacía
muerde
el alma increada.
Entonces,
quién está mirando el edén
el desamor más puro;
salvo el árbol que crece de pecado
confiesa
no tener alas.
Siquiera hombre fue más
al sexto día,
después de haber amado mucho.
Mecánicamente, soplo de vida,
hacedor a imagen
y semejanza,
no de carne y hueso,
y un corazón
ubicuo.
—Adoración y veneración—
Después, lo mismo con otros dioses, siglos y siglos de imaginación.
Dentro de una vela, el rostro
de la tierra
en la diminuta oscuridad de lo infinito.
A puertas del cielo.
(El dios increado en la mente de hombre, descreerá al hombre, el dios único)
Sobretodo,
el hombre bueno
tiene el corazón de un dios
que amó con más amor
a su creación.
Cae un ángel en el corazón más humano.
Al primer día. Hágase la luz.