Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Montañas de rappé
(efigie del azur pululando por la diocesis)
"Tus ojos de clepsidra dieron las 12 en la catedral
pero esta vez yacía derrumbada, sus estructuras ya no me condicionaban
montañas de rappé
me embebían en su sopor"
Estaba el matutero, fumando el dulce rappé
apoyado contra las alverjas
intercambiaba núbiles mujeres
por sueños en moaré
Estaba el matutero, mientras fumaba el dulce rappé
bajo las parras de dulces viñedos
atisbaba tu figura !el tibio amanecer!
y las heridas escarlata se dejaban desangrar
y tú, hermosa mujer de gasa
las lamías sin cesar.
Y ya no cavilaba, sólo se dejaba fluctuar
y se olvido del trueque y los emporios
del lino y el telar
Sólo un topacio sempervirente
algo tan liviano (y hermoso y hermoso) que no se puede comprar
Sólo un topacio sempervirente
como llave hacia todas las aldabas
Un topacio refulgente
reverberando en las ardentías de
de tus ojos.
Un topacio sempervirente !eso son tus ojos!
Y al alzar la mirada mientras te desperezabas
desde tus rizos de almizcle yo los ví
Y los ví; y tu sonrisa y la mía bailaron
en patios mexicanos un vals
y los ví; y la mismisima Creación en polainas sonrosas
con sú mano de seda me vino a tocar
Después nací de un repollo, o nací del cacahuate
realmente no es importante,
si escalo la montaña o la montaña
viene a mí, ya no es importante
Lo importante es que una vez en la montaña, ya me importa un poco más morir.
(efigie del azur pululando por la diocesis)
"Tus ojos de clepsidra dieron las 12 en la catedral
pero esta vez yacía derrumbada, sus estructuras ya no me condicionaban
montañas de rappé
me embebían en su sopor"
Estaba el matutero, fumando el dulce rappé
apoyado contra las alverjas
intercambiaba núbiles mujeres
por sueños en moaré
Estaba el matutero, mientras fumaba el dulce rappé
bajo las parras de dulces viñedos
atisbaba tu figura !el tibio amanecer!
y las heridas escarlata se dejaban desangrar
y tú, hermosa mujer de gasa
las lamías sin cesar.
Y ya no cavilaba, sólo se dejaba fluctuar
y se olvido del trueque y los emporios
del lino y el telar
Sólo un topacio sempervirente
algo tan liviano (y hermoso y hermoso) que no se puede comprar
Sólo un topacio sempervirente
como llave hacia todas las aldabas
Un topacio refulgente
reverberando en las ardentías de
de tus ojos.
Un topacio sempervirente !eso son tus ojos!
Y al alzar la mirada mientras te desperezabas
desde tus rizos de almizcle yo los ví
Y los ví; y tu sonrisa y la mía bailaron
en patios mexicanos un vals
y los ví; y la mismisima Creación en polainas sonrosas
con sú mano de seda me vino a tocar
Después nací de un repollo, o nací del cacahuate
realmente no es importante,
si escalo la montaña o la montaña
viene a mí, ya no es importante
Lo importante es que una vez en la montaña, ya me importa un poco más morir.
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